¿Las redes sociales profesionales son discriminatorias?

Para buscar trabajo, hacer Networking y estar al tanto de las actualizaciones profesional o empresariales usamos las redes sociales, pero ¿qué otros usos pueden darse a las mismas?

Evita ser perseguido o discriminado por la información de tus redes sociales

Mucho hemos hablado acerca del uso de las diferentes redes sociales a la hora de seleccionar personal y es que cada vez son más los reclutadores que «googlean» a los candidatos e investigan un poco más sobre ellos en las redes sociales como Facebook, LinkedIn, Twitter, Hi5, etc.

En vistas de esta realidad, hemos intentado brindar ayuda a quienes se encuentran en la búsqueda de empleo y que no habían reparado en sus perfiles sociales como parte de su imagen -«virtual»- que es necesario cuidar y pulir para tener más oportunidades de una contratación.

Sin embargo, lo que parecía una práctica 2.0, moderna, para reclutar personal acabó en el ojo de la tormenta -al menos en el Reino Unido y en Francia- donde diversos órganos del gobierno y organizaciones de reclutadores debaten acerca de la discriminación que implica la utilización de tales técnicas de selección.


Parece un problema de poca monta pero en Reino Unido rige una práctica por medio de la cual el candidato no debe brindar información de su edad, estado civil, dirección o una fotografía en su currículo pues esos datos influencian al selector que no puede evitar discriminar en las selecciones.

Así, toda fuente de información que pudiera dar origen a una discriminación racial, étnica, de estado civil, religioso, etario, etc y que era vetada para los selectores de empleo encuentran una nueva, simple y rápida vertiente para saberlo todo acerca de un candidato.

El riesgo de discriminación es inminente e innegable: en las redes sociales puedes ver el rostro de las personas, su hábitat, su conformación familiar, sus gustos e inclinaciones. Y los reclutadores quieren saber todo eso para «hallar el mejor candidato».

De hecho, sólo por citar una estadística, en los EE.UU., el 70% de los reclutadores dice que han rechazado los candidatos sobre la base de información que se encuentran en línea.

Así, los reclutadores ya ni siquiera necesitan una hoja de vida para discriminar, basta con saber el nombre del candidato para hacerse, en minutos, de un cúmulo de información que le bastarán para sentir simpatía o no por esa persona.

La única solución posible para este exceso de información y mal uso de la misma es controlar lo que se publica en las redes sociales; cuidar la reputación social y mantener como públicos sólo los perfiles profesionales, evitando la libre divulgación de información privada que debe quedar en la esfera privada y que debiera ser irrelevante para una selección de empleo.

Otra buena idea es «desviar» la atención de Google al introducir tu nombre en el Buscador, creando contenidos profesionales, relacionados con tu oficio o profesión y que sí pueden hablar de tí profesionalmente: slideshares, foros profesionales, comentarios interesantes en un ámbito de competencia laboral / profesional, etc.

Pero claro, nada de esto funcionará si en tu perfil de Facebook cualquier puede acceder a las fotografías de una reciente borrachera; por lo tanto, toma medidas en tu perfil y restringe el acceso para que sólo quienes tú decidas puedan ver el contenido social y privado. Y, finalmente, estarás evitando la discriminación.

Fuente: Secrets of the Job Hunt
Fotografía: Wikimedia

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