Las 4 preguntas más difíciles en una entrevista de empleo

Analizamos cuatro de las preguntas más difíciles a las que te puedes enfrentar en una entrevista de empleo, y veremos posibles soluciones y las formas en que jamás debes responder.

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No hay nada que nos cause más temor y a la vez expectativas que una entrevista de trabajo. Ya sea presencial, por teléfono o incluso por Skype, muchos candidatos son un manojo de nervios ante el panorama de enfrentarse a una charla donde su futuro está en juego. Por suerte, podemos preparar algunas preguntas, pero muchas veces el entrevistador intentará ponernos en apuros. En este post vamos a aprovechar para preparar las 4 peores preguntas en una entrevista de empleo y conseguir salir airosos de la situación.

Hábleme un poco de usted

Si hemos llegado a la fase de la entrevista personal es porque antes hemos superado alguna criba gracias a nuestro currículum, así que el entrevistador ya sabe quienes somos. Un error bastante común ante esta pregunta es que el candidato empiece a recitar todas las empresas por las que ha pasado, algo que el reclutador puede comprobar mirando el currículum. En vez de la lista con todos nuestros trabajos hay que hablar de nuestra experiencia, nuestros logros, destacando aquellos que podemos aplicar al empleo al que aspiramos.

Tampoco hay que hablar de nuestra vida personal, debemos centrarnos en el campo profesional. Si el entrevistador quiere saber algo sobre nuestra vida privada, ya lo preguntará. Además de tu experiencia no está de más hablar de la formación académica, en especial de todo lo relacionado con el puesto por el que estás peleando. También puedes hablar de tus objetivos profesionales, y nunca está de más una mención a las razones por las que te has presentado al proceso de selección o explicar por qué quieres precisamente ese empleo.

Explíqueme por qué es el candidato ideal para este puesto

Una pregunta muy difícil, donde tenemos que hacer equilibrio para no pecar de modestos sin que se note demasiado nuestro ego. El entrevistador espera que le digas que tu experiencia y cualidades casan a la perfección con lo que busca la empresa en el nuevo candidato, así que la respuesta debe ir por ahí: habla de tus conocimientos, de la experiencia que has adquirido a lo largo de la carrera y de como puedes adaptarte a las necesidades de la empresa.

Para evitar sonar demasiado repetitivos, en vez de enumerar los logros y habilidades demuéstralas con ejemplos prácticos. Una anécdota o un ejemplo real puede ser la mejor forma de poner sobre la mesa tus capacidades profesionales. Cierto que nos preguntan por qué deberían elegirnos a nosotros entre todos los candidatos que se han presentado, pero lo que no deberías hacer jamás es compararte con el resto de aspirantes al puesto. Al fin y al cabo es bastante difícil que los conozcas los suficiente para compararos.

Explíqueme las razones que le llevan a cambiar de empleo

Si el reclutador observa que el candidato está trabajando en otra empresa, es normal que pregunte por qué quiere cambiar de empresa. También puede hacer esta pregunta si en el currículum del aspirante comprueba que ha abandonado recientemente su último empleo, aunque ahora esté en el paro. La respuesta cambia ligeramente según la situación en la que estemos, pero el aprendizaje, la posibilidad de enfrentarse a nuevos retos profesionales y adquirir nuevas responsabilidades son la clave para acertar en la respuesta.

La respuesta siempre debe ser positiva, y a la posibilidad de progresar en nuestra carrera puedes añadir aspectos como la proximidad de ese empleo al que aspiras a tu casa. Otros aspecto que se puede mencionar, aunque con toda la discreción posible, es la posibilidad de que se produzcan despidos o reestructuraciones en la empresa anterior. Lo que no podemos hacer bajo ningún concepto es justificar el cambio de empleo por razones económicas ni hablar mal de nuestra antigua empresa, de los compañeros o de los jefes, lo que genera desconfianza.

¿Podría hablarme de sus debilidades?

Pregunta trampa donde las haya, ya que estamos preparados para hablar de nuestros puntos fuertes y lo último que nos esperamos es que nos pregunten por las debilidades. Lo último que puedes hacer es quedarte en blanco ante esta pregunta o sacar a relucir tu ego y asegurar que no tienes ningún punto débil. Tampoco valen respuestas simples, estilo «me agobia trabajar en equipo» o «a veces me cuesta enfrentarme a la presión».

No te precipites en tu respuesta, tómate unos segundos para respirar, reflexionar y pensar en una respuesta convincente, un aspecto que nos gustaría mejorar. Por ejemplo, prestar más atención a determinados aspectos o consultar más cosas con los compañeros. Una vez más, está prohibido hablar de nuestra vida personal, y tampoco deberías mencionar aspectos negativos de tu vida profesional. Lo ideal sería convertir nuestra debilidad en una fortaleza. También puedes hablar de como has solucionado alguna de esas debilidades en el pasado.

Como ves, son cuatro preguntas trampa donde es muy fácil cometer un error que puede ser fatal para nuestras aspiraciones. Por suerte, son preguntas bastante abiertas que podemos preparar en casa para que no nos pillen por sorpresa en la entrevista. Recuerda que en Buscarempleo tienes una guía con 150 preguntas que te pueden hacer en una entrevista de empleo, donde encontrarás varios consejos y posibles respuestas para todo tipo de cuestiones que hacen los reclutadores.

Más información: InfoJobs

Foto: entrevista vía Shutterstock

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