Estafaban con falsas ofertas de empleo

Las falsas ofertas de empleo por Internet existen y, como en este caso, a menudo se cobran víctimas de organizaciones que los utilizan para hacer estafas.

En épocas de crisis, la inventiva de los delincuentes sobrepasa cualquier límite de la imaginación y, desde ya, de la ética, y se inmiscuye con las necesidades y desesperación de la gente que, como en este caso, cae en estafas muy bien organizadas.

Una banda compuesta por al menos 35 personas que engañaba con falsas ofertas de empleo en España fue descubierta y desarticulada, luego de varias denuncias en donde se indicaba que los malvivientes se hacían pasar por representantes de importantes empresas para ofrecer empleos de casi cualquier cosa.

La organización delictiva habría engañado a unas mil personas a quienes tentaba y estafaba por medio de ofertas de trabajo por Internet y que, luego de una investigación por parte de la policía nacional, culminó con la detención de unas 35 personas, entre ellas los líderes de la trampa, un español, un colombiano y una ecuatoriana asentados en Palma de Mallorca.

Los delincuentes se hacían pasar por representantes de importantes empresas para ofrecer empleo estable con incorporación inmediata pero existían, en la oferta de empleo, un requisito extraño: «tener buenas relaciones con tu banco».

Con el fin de formalizar el supuesto contrato laboral al que harían accedido, los aspirantes debían escanear su célula o documento de identidad, datos bancarios y abonar los honorarios por el periodo de prueba.

Así, la organización se habría hecho de unos 500.000 euros que terceras personas reintegraron y entregaron en efectivo a los cabecillas de la trama a cambio de un tanto por ciento.


Si bien la cifra de víctimas del engaño se sitúa en torno al millar, solo se han realizado 165 denuncias formales que, sin embargo, fueron más que suficientes para provocar tres meses de pesquisas que culminaron con la identificación de los miembros de cada uno de los peldaños de esta organización delictiva y localizó su centro de operaciones en Palma de Mallorca.

A través de anuncios clasificados por Internet que iban desde «una personal normal» hasta anuncios de trabajo para puestos de comercial, agente financiero o gestor de cobros, la organización obtenía los datos para poder cargar recibos -de 50 a 500 euros- a las cuentas de las víctimas.

Las cuentas también se empleaban para realizar la contratación de líneas de teléfono o internet con las cuales contactaban más víctimas. Además, los delincuentes usaban las numeraciones bancarias para girar recibos.

De esta manera, los interesados en «los trabajos» debían operar con una cuenta bancaria para recibir los ingresos provenientes de las cuentas de las víctimas y una vez que el dinero era ingresado, sólo tenían que retirar el efectivo y hacerlo llegar hasta la organización mediante giro postal o transferencia bancaria, quedándose con una comisión por la operación.

Fotografía:  jakub.szestowicki en Flickr

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