Tratado del trabajo en grupo

Desde la escuela hasta el trabajo, pasando por la universidad, los trabajos grupales siempre han sido los escenarios en los que las relaciones humanas actúan sin cesar. Todos los valores y virtudes así como también las envidias y resentimientos se ponen de manifiesto. No falta nunca el analítico, el pensador, el habilidoso con las manos, el desinteresado que acata todas órdenes sin quejarse, el que no está de acuerdo con nada excepto con sus opiniones, el indiferente, el irresponsable, el malicioso que hace comentarios inapropiados y ‘por debajo de la mesa’, y por supuesto el líder que a veces toma la posta de inmediato se ha formado el grupo, quizá porque es él el que selecciona a las personas, o porque los demás consideran que debe tomar la batuta.

Desde la escuela hasta el trabajo, pasando por la universidad, los trabajos en grupo siempre han sido los escenarios en los que las relaciones humanas actúan sin cesar. Todos los valores y virtudes así como también las envidias y resentimientos se ponen de manifiesto. No falta nunca el analítico, el pensador, el habilidoso con las manos, el desinteresado que acata todas órdenes sin quejarse, el que no está de acuerdo con nada excepto con sus opiniones, el indiferente, el irresponsable, el malicioso que hace comentarios inapropiados y ‘por debajo de la mesa’, y por supuesto el líder que a veces toma la posta de inmediato se ha formado el grupo, quizá porque es él quien selecciona a las personas, o porque los demás consideran que debe tomar la batuta.

Algunas veces en un solo grupo existen varios con la capacidad y la vocación de liderazgo, en ese caso cuando se somete a votación la cabeza del grupo, saldrá elegido uno que deberá llevar una carga que puede resultar pesada, ese es el que deberá batallar con todos los problemas que se generen. Si quiere mantener el barco a flote en medio de la tormenta deberá seguir una serie de pautas además de confiar en su capacidad de líder. El peligro que corre al fracasar la empresa en la que se están embarcando tanto él como los demás integrantes del grupo, es que quede marcado como incapaz y ya no ser considerado como un líder nato, en el mejor de los casos será solo un integrante más.

Este post va dedicado principalmente a él, para el encargado del grupo, en el trabajo es evidente que es el jefe o presidente de una empresa pequeña. Al fin y al cabo siempre hay un encargado de aquellos demás trabajadores que deben seguir las pautas establecidas y supervisadas por él.



Lo que debe tener en cuenta principalmente el líder son las cosas buenas y negativas de los integrantes y ponerlas en una balanza para saber cual pesa más, el reto está planteado, no hay marcha atrás, si así lo decide.


Foto: Océ

Primero se deben establecer las reglas básicas que son comunes en todo grupo humano, tales como no llegar tarde a las citas o al trabajo, presentar los informes los días pactados con anticipación, entre otras cosas. Cuando el compañerismo es mas fuerte que las discrepancias será mucho más sencillo. Si se da el caso de que nos corresponda elegir a las personas con las que queremos trabajar, es preferible evitar a quienes están acostumbrados a hablar con ironía o hacer comentarios un poco desatinados, ellos son los generadores de conflictos y en nuestro grupo ocurrirá lo inevitable; dirán algo que no solo no les guste a los demás sino que serán hirientes y cuando se hiere a las personas se hace casi imposible volver a generar en ellas tranquilidad. Si ya están trabajando con nosotros es preferible mantenernos al tanto de sus comentarios o conocer por que lado va su interés.

Siempre es bueno buscar la complicidad de algunos y si es con todos, mucho mejor, siempre están los que son más asequibles y equilibrados, se deberá tener en cuenta sus opiniones más que la de los demás, en secreto por supuesto. En este aspecto es necesario que todos los integrantes se sientan escuchados, demostrarles a los que quieren opinar en todo momento que sus ideas son validas y originales, no hacerlo sería muy irresponsable de nuestra parte sobre todo porque si somos líderes debemos propiciar el compañerismo y la empatía de nuestro entorno. Si queremos ser líderes dictatoriales actuemos entonces con rudeza pero no esperemos conseguir la unión. Pero si somos líderes buenos, actuemos como tales. Al final del trabajo se hablará y se dirá que la participación de todos fue importante y que los errores sirvieron para aprender y unir y no para dividir.

Aliviar la carga, démosles a todos un trabajo equitativo. Si a alguien lo hacemos trabajar de más estamos siendo injustos y las quejas serán justificadas. Es preferible trabajar con menos de diez personas y elegir siempre a los que tengan un nivel intelectual parejo. De lo contrario sucederá que los demás se retrasarán por aquel que le cuesta entender las pautas o se sentirán intimidados por aquel que se cree superior a todos.

Es preferible también discutir un solo tema por día y sin son varios saber dominar los tiempos que le designemos a cada uno. Si alguien quiere pasar a un punto posterior cuando todavía no se ha cerrado el que tocamos, detenerlo ahí con amabilidad: “Ese punto se hablará mañana mejor, enfoquemos nuestras fuerzas en esto”.


Foto: Novell

Siempre es bueno un poco de humor que anime la charla pues como sabemos, el trabajo puede ser muy denso y abrumadoras las tareas por cumplir a tiempo; de todos modos no se debe perder la seriedad, somos profesionales, recuérdenlo.

Si alguien quiere empezar una pelea, inmediatamente poner ‘paños fríos’ y con altura bajar los ánimos caldeados; el generador del problema se sentirá un tanto en ríduclo por haberse exaltado.

Otros de los puntos clave es el «uno para todo y todo para uno». Por más fastidioso que nos caiga un compañero, en realidad por ningún motivo, se debe atacar en grupo a alguien. No seamos como aquellos que José Ingenieros expone en su libro «El Hombre Mediocre«. Agruparse para atacar a alguien es vil y notoriamente desventajoso para aquel que recibe los disparos a quema ropa.

El líder debe evitar a los aduladores y serviles, no necesitamos de eso para tratar de sentirnos amos y señores del mundo. Finalmente el líder es un servidor del grupo mismo tanto es así que una vez acabado ese importante trabajo en el que nos involucramos los demás integrantes se deberían sentir que ellos mismos eran los que tomaban las decisiones y el líder un excelente guía, el medio y el fin, el esfuerzo y el beneficio siempre nacerá del grupo y retornará a él.


Foto: Joyce Debrah-Sheppard

Para realizar un trabajo grupal feliz todos deben poner de su parte. Cuando el barco ancle sobre tierra firme recién podrán descansar a gusto aquellos que remaron con todas sus fuerzas.

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