Qué sucede luego del despido

En lo últimos días, los medios no dejan de informar acerca de los despidos masivos como consecuencia de los crisis. A lo que es un despido promedio y todo lo que ello implica, hay que agregarle que esta es una época muy difícil para volver a integrarse en el círculo laboral. Esto se debe a que muchas personas en igualdad de condiciones y capacitación, salen a buscar trabajo por lo que se genera una competencia mayor.

Cuando debe enfrentarse ese momento se pueden, experimentar sensaciones de dolor y estrés. A esto hay que sumarle la inseguridad y la preocupación por lo que vendrá en el futuro. No siempre es fácil asimilar la noticia, ya que es un hecho muy chocante, que frecuentemente tarda en aceptarse.
No resulta sencillo volver a situarse en una nueva realidad, que trae acarreada una carga de incógnitas y un sentimiento de desvalorización que puede afectar la estima de la persona, ahora desempleada.

Con un despido, no sólo se termina un empleo, sino que con una etapa en la vida de las personas que ya se había habituado a un ambiente, un entorno y un grupo social, al cual ya no pertenecerá.

Una vez que se asume la nueva situación, seguidamente llegan las reacciones lógicas; bronca, impotencia e indignación. Esto se acentúa si la persona sentía gusto y placer por las actividades que realizada y estaba conforme con los beneficios y condiciones, en este caso el proceso puede ser más lento y doloroso, porque la aceptación será más complicada.


Esto viene aparejado de una pérdida de la capacidad de valerse por sí mismo, que puede resultar perjudicial para la salud, no solo psíquica, sino también física. La depresión es un padecimiento muy común para quienes sufren un despido, más aún si este resulta repentino y no hubo tiempo para asimilarlo. Se pueden empezar a sentir las consecuencias con serie de enfermedades psicosomáticas y, en los peores casos, recurrir a malos hábitos.

Todo es mucho más difícil si el despido es sobre el jefe de un hogar, porque las relaciones comúnmente se tornan tensas, frías y distantes. Es posible que se incrementen los roces y el cambio de roles, y se generan, además, alteraciones negativas del orden tradicional.

Debe tenerse en claro que el desempleo es un estado de carácter transitorio, el cual depende principalmente de dos factores; el primero, está representado por la realidad social que se vive el país donde la persona se encuentre. Y el segundo factor, corresponde a la actitud personal con que se enfrente la desocupación.

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