Por qué es mejor no recomendar

Cuando una migo requiere de una mano para conseguir un empleo, nada mejor que pensar en frio y evaluar sin otras influencias las cualidades de este trabajador, para que la palabra no se vea afectada.

Recomendar a un familiar o amigo para un empleo, es un arma de doble filo. Si bien siempre es bueno ayudar a un ser querido que necesita de una colaboración o de un empujón para la reinserción, esto también puede resultar contraproducente o negativo. Por que es una decisión que puede traer problemas.

La recomendación; Un arma de doble filo

La recomendación; Un arma de doble filo

Si se opta por tender una mano, lo primero que hay que hacer una revisión por la red de contactos personales y laborales para luego determinar cuál de estos podría ofrecerle una real oportunidad.
Comúnmente cuando llega este momento, el afecto que se posee por la otra persona hace que se pierda la objetividad al hablar de sus cualidades o capacidades y de ocultar sus debilidades.

Es posible que la persona que ha sido recomendada, no cumpla con las expectativas generadas o esperadas por el empleador, lo que implica que la persona que recomienda, de alguna manera, haya, haya faltado a la verdad al momento de “vender” al futuro empleado.

Es cierto que hay cierta obligación moral de apoyar o dar una mano a quien lo requiere, pero es recomendable no empeñar la palabra y la credibilidad en ello, ya que es algo muy difícil de recuperar, y que, además, implica mucho tiempo. No es novedad que en pocos minutos se pueden destruir años de una palabra intachable.


Básicamente, cuando esa persona que fue recomendada, se adapta al ritmo laboral sin problemas, es rigurosa y mantiene buenas relaciones interpersonales, de seguro adjudicará un elogio por el nombre propuesto. Pero si ocurre lo contrario, y el recomendado resulta no cumplir con las expectativas, es muy probable atribuirle parte de la responsabilidad a quien ha comprometido su palabra.

Se compromete la palabra y se pierde la objetividad

Se compromete la palabra y se pierde la objetividad

Ante una situación de esas características, lo que más afecta es que la palabra queda en entredicho, sobre todo si injustamente asocian el mal comportamiento del otro con el desempeño laboral de la persona que ha hecho la recomendación. Se tiende a pensar que si se respalda a un mal empleado es porque falta carácter o se es poco exigente a la hora de seleccionar a nuevos funcionarios, y eso, sólo va en desmedro del perfil profesional.

Aunque suene poco solidario, a veces hay pensar con frialdad y tomar distancia, ante una decisión que podría afectar la carrera y credibilidad profesional.

Cuando se recomienda a alguien, ya sea para un cargo de mucha o poca responsabilidad, lo importante es que esa persona cuente con la formación necesaria, con experiencia que avale su desempeño y con un carácter acorde al cargo ofrecido.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...