Causas y consecuencias de las enfermedades laborales

Los cambios bruscos de temperatura, una posición repetitiva e incómoda o la exposición a virus y bacterias pueden hacernos contraer una enfermedad laboral.

A nadie le gusta estar enfermo, por eso nos abrigamos todo lo que podemos cuando hace frío, nos vacunamos para evitar enfermedades como la gripe o la hepatitis, prevenimos las alergias… pero no siempre estamos a salvo de los microbios y las bacterias. Pero hay otro factor mucho más aleatorio y difícil de controlar: las enfermedades laborales, aquellas que contraemos a causa de nuestra actividad laboral. No es fácil establecer las causas, ya que dependen de muchos factores, pero si que podemos hacernos una idea.

Por ejemplo, estar expuestos a un ruido o a vibraciones durante mucho tiempo, al principio puede resultar molesto pero aunque nos acostumbremos a largo plazo podría provocarnos problemas de salud. Otra causa de enfermedad laboral es trabajar en espacios donde la temperatura cambia bruscamente de forma constante. Por ejemplo, cuando en verano salimos de un edificio o una oficina con aire acondicionado a la calle, donde hace calor, o en invierno con la calefacción y el frío.

También puede provocarnos enfermedades la energía electromagnética, es decir, una exposición prolongada a radiación en forma de rayos X, luz ultravioleta, infrarrojos o rayos láser. Los agentes biológicos (bacterias, virus, hongos, gusanos, etc.) pueden llegar a nuestro organismo por diferentes vías. Los profesionales que trabajan en hospitales, con animales o curtidoras, laboratorios, en el procesamiento de los alimentos o en la recogida y gestión de basuras son algunos de los más expuestos a estos agentes.

Una de las primeras consecuencias de una enfermedad laboral es que el trabajador se vuelve menos productivo. Este es el caso del estrés, una de las enfermedades laborales más frecuentes y que también es una de las principales causas de absentismo laboral. El síndrome de la fatiga crónica (SFC) también se traduce en un descenso de la productividad ya que el trabajador pierde la motivación o el sentimiento de competencia. Entre sus síntomas están un agotamiento prolongado que no se va con descanso.

Los dolores físicos también son una de las consecuencias de las enfermedades laborales. Hay algunas que son fruto de los cambios en el mundo laboral, como el aumento de síndromes del túnel carpiano registrado en los últimos años, fruto de un uso cada vez mayor del ordenador en las oficinas. Pasar una larga jornada laboral sentado en la misma posición puede provocar problemas de espalda, que con el paso del tiempo pueden extenderse a otras partes del tronco como las cervicales, los hombros o la cintura.

Foto: ainhoanr

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