Trabajar de astronauta en la NASA

La NASA iniciará un proceso de selección de nuevos astronautas a principios de noviembre de este año. Buscan a licenciados en ingeniería, ciencias o matemáticas con un mínimo de tres años de experiencia profesional. ¿Te sientes preparado? ¿Lo estás? Sigue leyendo.

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Sí, sí, lo has leído bien. ¿Por qué no tendría que ser una posibilidad? Mentiríamos si dijéramos que lo han logrado todos los que lo han intentado o soñado de niños, pero no si afirmáramos que ya una vez un español, Pedro Duque, estuvo allí. Una noticia publicada en Portal Parados informa de que la NASA iniciará un proceso de selección de nuevos astronautas a principios de noviembre de este año. Buscan a licenciados en ingeniería, ciencias o matemáticas con un mínimo de tres años de experiencia profesional. Solo aquellos cuyo currículum cumpla este requisito serán tomados en consideración, pero además deberán demostrar una formación muy alta en cada una de sus especialidades y/o amplia experiencia en vuelos de alto rendimiento en aviones a reacción.

Como cabía esperar, y no es para menos, es una oferta solo para los mejores y más brillantes. Los afortunados protagonizarán misiones de larga duración en la Estación Espacial Internacional y participarán en actividades futuras de exploración del espacio profundo. Tras varias entrevistas y evaluaciones, la NASA anunciaría el nombre de los seleccionados durante el año 2013 y, al parecer, iniciaría la formación durante el mes de agosto.

Aunque parece una obviedad, cabe recordar que el estado físico de quienes optan a la carrera espacial tiene que ser óptimo, así como la preparación psicológica para soportar lo que supone el día a día en el espacio. Un lugar en el que se convive en un espacio limitado, sin gravedad ni orientación, en el que ir al lavabo demora entre 15 y 20 minutos y en el que cualquier contacto accidental con maquinaria o los experimentos a realizar puede ser fatal. Mientras se está en órbita, amanece y anochece una media de 16 veces al día, a razón de un amanecer cada hora y media. Todo ello desestabiliza el metabolismo.

Quienes viajen al espacio no deben sufrir ninguna enfermedad y, de hecho, serán aislados poco antes del viaje para evitar que les sea contagiado ningún virus, pues su extensión en órbita podría ser muy peligrosa. También deberán prepararse especialmente para el despegue, el momento más peligroso del viaje. No solo por el peligro de explosión, sino también por las náuseas y sensación de desorientación que genera. En ese espacio reducido y cerrado se producen cambios de temperatura, por lo que puede hacer mucho frío o mucho calor. Se pueden producir malos olores, debido a la desgasificación de algunos objetos con las diferencias térmicas y la presión, y el ruido es fuerte y constante. Una vez en el espacio, la situación se estabiliza pero, como decíamos al principio, no siempre es agradable.

Es una experiencia dura en muchos sentidos, pero también muy gratificante para todos los que la han vivido. Muchos la sueñan y pocos logran hacerla realidad. El camino es intenso, pero la recompensa de ver la Tierra como solo algunos la han visto lo vale. Sigue atento a la web de empleo de la NASA, donde próximamente se publicarán todos los detalles de la selección.

Foto: Spacewalking Astronaut John Grunsfeld por NASA Goddard Photo and Video en Fotopedia.

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