Qué hacer y qué no hacer cuando tienes más de un jefe

Trabajar con más de un jefe puede provocarte algo de desorden, con prisas de unos y otros y posibles órdenes contradictorias. Aprende cómo lidiar con ello.

Una actitud positiva ayuda a superar los conflictos

Tener más de un jefe puede ser entretenido, puede darte una mayor proyección dentro de la empresa y depararte una carrera impensada. Sin embargo, sobrevivir a más de un jefe no es fácil.

Además de las habilidades que es importante desarrollar para poder ser efectivo y eficaz en una organización horizontal, es útil tener en cuenta qué cosas hacer y qué cosas evitar a la hora de trabajar con más de un jefe.

Qué hacer:

  • Estar atento a los problemas más comunes de tener varios jefes, con lo que puedes manejar de forma proactiva.
  • Mantener una actitud positiva y recordar que los conflictos son más probables debido a la situación.
  • Averiguar cuál de tus jefes es responsable de tomar las decisiones que afectan a tu carrera.


Qué no hacer:

  • Tratar de hablar en nombre de un jefe a otro, mejor trata de acercarlos a hablar unos con otros, si es posible.
  • No mantener tu carga de trabajo y lista de tareas en secreto con ninguno de tus jefes.
  • Promover la transparencia.

Un lunes por la mañana prepara la lista de «To Do»

Kim Bryant había estado en la industria de la contabilidad desde hacía 15 años cuando comenzó con una nueva empresa como contable. La compañía tenía tres socios y Kim fue contratada inicialmente para trabajar en uno de ellos. Pero pronto se le pidió trabajar con dos socios y ayudar a ambos. «Lo más difícil de trabajar para dos socios fue que ambos tienen proyectos que ellos consideran urgentes y que me puso en una situación incómoda», dice Kim.

Tendría que tratar de decidir en qué proyecto trabajar en primer lugar. Cuando le preguntó a uno de sus jefes para que le diera consejo, le dijo que quería que su proyecto se hiciera primero. Tampoco era raro que uno de los socios asignará algo suyo con carácter urgente cuando él estaba trabajando en una próxima fecha límite para el otro.

Para ayudar a coordinar entre los dos, ella creó una lista de tareas todos los lunes por la mañana, priorizadas por fecha de vencimiento, y la compartió con los dos socios. «Eso permitió que cada socio estuviera al tanto de lo que había sido asignado para hacer», dice.

También aprendió a medir sus horarios, a menudo con la ayuda de la secretaria. Si Kim había dicho que era un proyecto urgente, ella podía medir qué tan pronto que tenía que hacerlo según si cada uno de los socios estaba o no en la oficina. Sabía que si conseguía tenerlo en su escritorio antes de que regresara, todo estaría bien. «La comunicación y organización son fundamentales», dice, y también dice una actitud positiva le ayudó a superar los conflictos.

Fotografía: The Consortium en Flickr

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