Porqué los españoles trabajan más horas pero rinden menos

Pasar más horas en el trabajo no significa producir más pero, sin embargo, deja la conciencia tranquila cuando uno va para casa. Como si por hacer acto de presencia ya nos hubiéramos ganado el sueldo. Este fenómeno, conocido como ‘presentismo’, es cada vez más común en nuestro país y se ha visto muy alentado por la crisis. Así, y según afirma David Comí, socio director de Incrementis, en declaraciones para Expansión, nuestra media de horas en la oficina se ha convertido en la más alta de Europa. Mientras los holandeses pasan 1.413 horas trabajando y los alemanes 1.432, nosotros echamos una media de 1.775 horas. Más de 300 más.

Sustituir las comidas de empresa por desayunos podría mejorar nuestra productividad

¿Se traduce eso en un aumento de la productividad? No. Datos recogidos por la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) indican que los empleados de nuestro país solo completan el 59% de las tareas que se marcan cada día. “No existe una buena organización, no hay una planificación de las tareas y, sobre todo, no se optimiza de forma adecuada el tiempo, por lo que éste se pierde”, indican en el citado periódico. Los cafés, reuniones eternas y largas comidas de trabajo son una constante en nuestro país. Se gasta más tiempo del necesario en labores que no lo requieren y que quizás ni siquiera son prioritarias, y la productividad se resiente.

¿Quién es el culpable? Comí lo tiene claro: “Hay una excesiva rigidez de los convenios colectivos y de las clasificaciones profesionales; una alta tasa de temporalidad; un sistema educativo que no penaliza a los niños menos trabajadores; un alto absentismo laboral, y muy poca formación y sensibilización para enseñar a los empleados cómo gestionar sus acciones y ser más eficientes”. Dicho de otro modo, la culpa es un poco de todos, y la única forma que se nos ocurre de combatir el problema es dedicar más horas a la jornada laboral. Una medida que ya se ha demostrado ineficaz.

Ante esta situación, que tampoco nos viene de nuevo, ¿cuál es la solución? La ARHOE propone diez medidas. Las más clásicas, como la puntualidad o la planificación, se mezclan con otras que requieren un cambio de mentalidad: sustituir las comidas de trabajo por desayunos, aprender a decir ‘no’ o separar lo personal de lo laboral. No es fácil modificar conductas tan instauradas en nuestro hacer, y por eso Comí propone formar a los empleados en habilidades de rendimiento como aprender a trabajar por objetivos y conocer qué actividades tienen un mayor valor e impacto. También fomentar el trabajo a tiempo parcial y el teletrabajo, e implantar sistemas de dirección por objetivos y la retribución variable. Por su parte, los jefes deberán valorar a sus empleados “por el trabajo que realizan, por su contribución y por los resultados”, en lugar de hacerlo por pasar en la oficina más horas que un reloj.

Foto: Desayuno de Trabajo por Víctor Santa María en Flickr.com.

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