Mitos y verdades de las enfermedades laborales

Las enfermedades laboral y profesionales están rodeadas de mitos que es necesario conocer para alejarlos y permitir que los mismos sean tratados como lo que son.

Nos hemos referido a las diferentes enfermedades ocasionadas en el trabajo y hemos podido diferenciar las Enfermedades Laborales de las Enfermedades Profesionales, para acercar mayores precisiones al respecto. Hoy es momento de romper con algunos mitos que giran alrededor de este tipo de enfermedades.

Las enfermedades laborales y sus mitos.

Estos mitos son de fuerte raigambre cultural y en muchas ocasiones se basan en la ignorancia de procesos muy complejos que subyacen a las condiciones de trabajo, aunque las mismas no parezcan dañinas o pesadas a simple vista:

  • “Este sitio no es peligroso para trabajar pues Fulano ha trabajado aquí durante 45 años y está de maravillas”: No se puede tomar el caso individual y tratar de generalizarlo.
  • “Sólo son estadísticas de gente que no se parece a mí”: Cuando se descalifica las estadísticas en relacionadas con las enfermedades laborales nos alejamos de la realidad colectiva de la masa trabajadora.

  • “Cualquier trabajador están más sano que la población en general”: Dado que los empleadores realizan exámenes de salud pre ocupacionales a sus trabajadores, no resulta extraño que esta afirmación sea cierta.
  • “Mi exposición a las condiciones dañinas es mucho menor al límite permitido”: También puede ser cierto, pero relativo pues esos límites están dados por normas y negociaciones del sector, pero no garantizan que puedan o no enfermar a una persona.
  • “Es muy costoso mejorar las condiciones de trabajo”: Ciertamente hacer mejoras en las condiciones de trabajo puede devenir en un coste económico muy grande, pero no es una excusa válida para no hacerlo.
  • “Los estudios de mortalidad no tienen en cuenta que los certificados de defunción son poco precisos”: Puede ser que alguna defunción no haya sido registrada bajo sus verdaderas causas, pero esto no debe generalizarse.
  • “Si mis trabajadores se enferman no es la exposición laboral sino todo lo que fuman y beben”: Muy a menudo los problemas de salud se atribuyen a estilos de vida y comportamientos determinados.
  • “Las exposiciones son buenas para las personas porque mantienen altas las defensas”. Es totalmente falso.
  • “El problema eran esas antiguas exposiciones que ya no existen”: Cuando se sugiere que las “viejas técnicas” para trabajar eran las que dañaban se cae en un error, pues las exposiciones con productos y sustancias nuevas o relativamente nuevas son más dañinas.
  • En la fiesta de jubilados de la empresa, todos lucían muy bien”: Probablemente es porque quienes padecieron enfermedades laborales no llegaron a la edad de jubilarse o debieron dejar sus empleos.
  • “No se lo diga a los trabajadores: sólo conseguiría preocuparlos”: Todos los trabajadores tienen derecho a conocer los productos que utilizan y los riesgos a los que están expuestos.
  • “Si se enfermaran por el trabajo, los médicos se hubieran dado cuenta”: Las consultas puntuales por malestares pueden pasar desapercibidos y no tener en cuenta el entorno laboral como causal de los mismos”

Lo cierto es que las enfermedades de origen laboral son invisibles en la sociedad por diversas razones entre las cuales se destacan que:

  1. Se manifiestan luego del transcurso de mucho tiempo.
  2. Los trabajadores no perciben el problema.
  3. En la negociación sindical, las enfermedades laborales no son tenidas en cuenta aunque sí los accidentes de trabajo.
  4. Dentro del sistema sanitario no existe la suficiente atención sobre el problema y los médicos no observan el entorno laboral al momento de evaluar un problema de salud.
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