Malas actitudes en el trabajo

Las malas actitudes en el trabajo pueden dejarte sin empleo

Algunas malas actitudes son propias de algunas personalidades pero otras han sido adquiridas con el tiempo y el tedio en un puesto de trabajo en equipo. Todas, malas compañeras del trabajo y una forma descontrolada de autosabotaje laboral.

  • La culpa:

Entre las conductas negativas que se practican en los grupos de trabajo y que deben ser evitadas se encuentra la salida rápida de «culpar a otros», quitándose la responsabilidad por un trabajo mal hecho o entregado fuera de tiempo.

Sin dudas, evidencia la imposibilidad de aprender de los errores propios y una baja autoestima que confluyen en una de las formas más comunes de autosabotaje pues el trabajador que emplea estas artes está afectando el clima laboral, provoca una baja de productividad y pérdida de confianza del equipo de trabajo.


«Todos tenemos un yo saboteador que no se toma las cosas en serio, prefiere la diversión y celebra éxitos antes de obtenerlos; no es raro que esta parte inconsciente tire por la borda el esfuerzo», dice el psicólogo laboral y experto en hipnoterapia, Miguel Ángel Ramírez.

  • <Victimización:

Quizás en toda oficina hay un «mártir» que se autocompadece, se culpa y se queja constantemente por todo. Son ellos los primeros que quedan fuera de la empresa cuando es momento de un ajuste, pues la negatividad de su actitud lleva a querer prescindir de su compañía, cualquiera fuera su talento laboral o profesional.

Las preocupaciones excesivas y la lucha contra «el sistema» de la empresa desgasta al grupo de trabajo que, inmediatamente, segrega al trabajador que adopta esta postura.

  • Falta de metas:

Establecerse metas dentro del trabajo es una conducta saludable que no sólo ayudará a superar épocas de crisis sino que, además, serán muy bien vistas por nuestro empleador pues entenderá que hay compromiso con la empresa y sus objetivos.

Eso sí «nunca deben fijarse metas demasiado ambiciosas o poco realistas, pues conducen a la frustración», aconseja el psicólogo y terapeuta Miguel Ángel Ramírez.

  • Descuidar los detalles:

Es común ver cómo algunos empleados dejan al azar algunos detalles que no por tales son insignificantes, como el caso de la vestimenta, la puntualidad o el trato interpersonal dentro del trabajo.

Cuando el trabajo nos importa, es necesario ser consecuente en todos los aspectos y ello debe traducirse en una buena imagen y actitud, no sólo en un buen trabajo.

  • No sentirse merecedor:

La insatisfacción o el sentimiento de que «el éxito no es para tí» pueden ser grandes saboteadores de excelentes empleados que, teniendo todas las capacidades no logran destacarse o alcanzar sus objetivos.

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