Hablar en público

Si bien es cierto que en tu trabajo difícilmente tengas que desempeñarte sobre un escenario, no faltará oportunidad en que debas hacer una presentación, hablar delante de mucha gente entre los cuales puede haber gente que no conozcas y altos directivos de la empresa, y sientas algo de miedo escénico.

En este punto, las técnicas para perder el miedo escénico que utilizan los artistas que sí trabajan sobre las tablas de los escenarios en shows y espectáculos pueden servirte, de manera que hemos compilado algunos trucos muy útiles para que, al momento de hacer tu presentación, puedas combatir los nervios y superar la prueba con estilo. ¡Incluso lucirte con un buen discurso!

Pero antes de repasar los ejercicios para perder el miedo escénico, es importante conocer la rutina previa de quien dará un discurso público:


  1. Revisa las habilidades de desempeño que has practicado y aprendido. Lo ideal sería que cuentes con formación en oratoria pero, tranquilo, no tienes por qué ser una estrella del standup o un genio de la improvisación.
  2. Prepara todo tu trabajo con tiempo a fondo y con detalle para reducir la ansiedad y el miedo a posibles errores.
  3. Compruebe que dispones de las ediciones impresas de soporte para tu speech.
  4. Haz el reconocimiento del espacio físico en que tendrás que hacer la presentación e intenta sentirte cómodo. Si puedes, agrega tus toques personales para relajarte y sentirte a gusto como una jarra con agua o u florero.
  5. Evita prisas y distracciones durante la previa a tu presentación. Lo ideal es tener tus textos y soportes preparados con no menos de 1 semana de anticipación para poder repasar las diapositivas y practicar.
  6. Practica habilidades de relajación antes de comenzar. Algunos ejercicios de respiración o ejercicios de relajación te serán de gran ayuda.
  7. Imagina tu ponencia de principio a fin, programa cómo empezar y cómo terminar dejándote alguna chance de improvisar en medio por si alguien interviene y te aparta de tu texto. Planear un discurso demasiado estructurado puede ser perjudicial y aumentar tu nerviosismo por si olvidas una parte o parece no interesar.

La verdad acerca de hablar en público, sin embargo, es que no tiene que ser estresante y que cuando descubres las razones de tu tensión y las solucionas ejecutando la rutina que recién te dimos, hablar en público no sólo dejará de ser estresante sino que se volverá cada vez más estimulante.

Fotografía:  TechCocktail en Flickr

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