Francia, ¿preparada para un apagón nuclear?

El debate sobre energía nuclear se ha abierto en Francia, primer consumidor y segundo productor de esta energía en el mundo, tras un acuerdo entre socialistas y verdes para reducir el número de reactores de 58 a 34 de cara a 2025. Este sector da empleo a 400.000 personas en el país vecino. ¿Cuáles serían las consecuencias de un apagún nuclear? ¿Hay perspectivas reales de que suceda?

Los antecedentes son de sobras conocidos. Tras el accidente de la central nuclear de Fukushima en Japón, la canciller Angela Merkel se decidió a llevar a cabo un progresivo apagón nuclear en Alemania que culminará en 2012. La medida no sorprende, puesto que llevaba tiempo sobre la mesa y que se trata de un país puntero en el sector de las renovables, pero tras los sucesos de marzo de 2011 se aceleró hasta un punto insospechado. Todo ello a pesar de tratarse del cuarto país consumidor de energía nuclear a nivel mundial.

Central nuclear de Belleville, Francia


Y si Alemania es el cuarto, Francia es el primero. Cerca del 80% de su energía eléctrica es generada por estas plantas, por lo que la dependencia es brutal. También es el segundo país con más reactores del mundo, con un total de 58, solo superado por Estados Unidos. Con todo ello, se calcula que el sector da trabajo a unas 400.000 personas, ya sea de un modo directo o indirecto. En un país que parecía una de las cunas de la energía nuclear, sí que ha sorprendido el acuerdo entre el Partido Socialista (PS) y Europa Ecología-Los Verdes para reducir el número de reactores en caso de llegar al poder tras los comicios de 2012.

El objetivo sería cerrar 24 reactores, lo que significa quedarse con algo más de la mitad de los que hay ahora de cara al 2025. De este modo la energía de origen nuclear se reduciría al 50%, lo cual es todo un avance. Sin embargo, ya han saltado las voces de alarma, sobre todo en el gobierno de Sarkozy y entre los productores de electricidad. «Se trata de una amputación», afirmó el ministro de Industria, según leemos hoy en la versión impresa de La Vanguardia. Y entre las consecuencias destacó, entre otros factores como el encarecimiento de la energía o la pérdida de independencia energética, la desaparición de empleos. En ese sentido, el presidente de la eléctrica EDF, Henri Proglio, ha llegado a hablar de un millón.

¿Serían tan graves las consecuencias a nivel laboral? Según el Secretariado de la Conferencia Internacional de Energías Renovables de 2004, la nuclear es la fuente de energía que menos empleo genera por unidad de energía producida. Se sitúa incluso por debajo de las renovables. Sin embargo, los trabajadores suelen ser de alta calificación, algo que favorece la ocupación intelectual y resulta positivo para el PIB. Por el momento en Alemania ya se han anunciado algunos posibles despidos, pero se calcula que el fenómeno pueda ser compensado por las contrataciones derivadas del auge de las renovables.

De todos modos, en Francia no llegará la sangre al río.  O no por ahora. De hecho, una de las grandes reivindicaciones de Los Verdes para el acuerdo era detener la construcción del reactor nuclear de tercera generación EPR que se está realizando en Flamanville, Normandía. Los socialistas se negaron, por lo que las negociaciones entre ambos casi naufragan. Detalles como este hacen pensar que todo quedará en agua de borrajas, lo cual no impide que el debate se haya reavivado en el país vecino.

Foto: Vincent Desjardins en Flickr.com.

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