El campo necesita sangre fresca

El sector agrícola necesita mano de obra joven que ponga en marcha el relevo generacional necesario para garantizar la supervivencia de la agricultura.

La agricultura es el sector económico que impulsa la economía de muchas localidades, pero tiene un problema bastante grave: la falta de jóvenes. Un estudio de COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) revela que por cada agricultor menor de 35 años encontramos 10 que superan los 55 años, lo que habla de la necesidad de que se produzca un relevo generacional en el campo. La asociación agrícola añade que el problema no se limita solo a España, sino que se produce en toda Europa.

El cambio generacional podría acelerarse a causa de la crisis. En 2012 se realizaron 5.803 solicitudes de incorporación de jóvenes al campo, que superaron la media de los cinco años anteriores en todas las comunidades salvo Cantabria y Canarias, además de Navarra y Euskadi que no abrieron esas líneas y Castilla-La Mancha que aún no ha publicado los datos. El elevado número de peticiones ha hecho que algunas Administraciones no puedan hacer frente a todas las solicitudes o se hayan producido demoras en las resoluciones.

El sector agroalimentario, con un gran potencial de crecimiento, les ofrece la alternativa laboral que no encuentran en las áreas rurales. Además, los jóvenes son uno de los colectivos más afectados del paro, con una tasa de desempleo del 57%, por lo que su incorporación al campo podría suponer una vía a explotar para reducir ese elevado índice de desempleo. Hay que resaltar que el 53% de jóvenes que hay en el campo a día de hoy trabajan en su propia explotación, y un 32% lo hace en explotaciones o negocios familiares. El porcentaje de jóvenes que ayudan a familiares se ha reducido al 5%.

Respecto a la situación laboral, la mayoría se consideran satisfechos con su actividad. En los puntos fuertes destacan la cercanía del puesto de trabajo, la independencia que tienen para tomar sus propias decisiones, el compañerismo y el tipo de actividad que realizan. En el apartado de aspectos a mejorar se encuentran la rentabilidad económica del campo y las pocas posibilidades que ofrece el sector agrícola para conciliar el trabajo con otras actividades.

COAG concluye en su estudio que la falta de jóvenes en el campo pone en peligro el futuro del sector, ya de por si es deficitario en algunos sectores, y añade que un abandono del campo implicaría la deslocalización de la producción y la dependencia alimentaria de otros países. Entre los problemas estructurales que los jóvenes deberían solucionar destaca la innovación, la tecnología o la diversificación, aunque la incertidumbre con la que llegan al campo y la poca rentabilidad frenan esta entrada en el sector agrícola.

Foto: darioalvarez

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