¿Cómo puede la dinámica de grupo ser gestionada de forma constructiva?

La distribución de los muebles, las amistades y otras relaciones son dinámicas de grupo

Las dinámicas de grupos están presentes siempre que se trabaja en un equipo, especialmente en uno que es cruzado funcional. Pero estas dinámicas, lejos de ser las que se imponen de manera autónoma, pueden ser gestionadas para mejorar el rendimiento del grupo de trabajo.

Para esto es importante tener en cuenta que la forma en que miramos y respondendemos a un desafío particular se verá influida por factores tales como la experiencia, formación, habilidades, conocimientos y nuestra participación personal por nombrar sólo algunos. En las dinámicas de grupo, en lugar de tratar de imponer una manera, es mejor tratar de centrarse en la creación de una nueva forma de hacer las cosas que abarque la riqueza de la experiencia colectiva y la experiencia de todo el equipo.

A veces, el líder será la persona que proporciona la chispa de la inspiración y otras veces, esa chispa estará basada en las ideas de los demás. En otras ocasiones, el líder tendrá que tomar un asiento de atrás. En el largo plazo, sin embargo, el líder obtendrá un montón de oportunidades de ser el catalizador del equipo.


Será tarea del líder escuchar todas las voces y tener en cuenta no sólo a aquellos que son más extrovertidos, sino también tener en cuenta a los que son más callados. Hacerlo es vital para dar lugar a las oportunidades clave que, de otra forma, se perderían.

Es importante, también, tener en cuenta que el equipo se encarga de la entrega de un resultado para el cual se formó el grupo; sin embargo, es muy fácil ser arrastrado por las agendas personales y los temas diarios de la compañía. Cuando esto ocurra, es importante volver a conectar los equipos a la meta de propósito general o al objetivo específico.

¿Cómo puede la dinámica del equipo ser gestionada de forma constructiva?
Lo primero que se necesita es buscar la dinámica del equipo, es decir, las ‘fuerzas naturales’ que se ponen de manifiesto para -acto seguido- determinar si están actuando para bien o para mal y
hacer intervenciones para que el efecto de esa dinámica se vuelva más positiva.

Por ejemplo, si una pared de armarios promueve la inhibición de la comunicación dentro de un grupo, es necesario cambiar de lugar ese muro y proveer la distribución de la sala destinada a fomentar la comunicación pero sin violar la intimidad de los procesos de trabajo individuales.

Fotografía:  Victor1558 en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...