Administración personal: La paradoja de la Excelencia

Ser un profesional que alcanzó la excelencia es, además de un gran logro, una zona de riesgo en la que disfrutar de la «zona de confort» puede impedir la continuidad de tu crecimiento.

Hay que identificar las fuerzas que aumentan la ansiedad y lidiar con los comportamientos improductivos

¿Por qué es que muchos profesionales inteligentes y ambiciosos son menos productivos y están menos satisfechos de lo que deberían o podrían? Si todos persiguen la excelencia profesional, ¿por qué muchos de ellos encuentran en su trayectoria ascendente un aplanamiento en una meseta?

Tom es un profesor de escuela de negocios y consultor y Sara triunfa como psiquiatra, sin embargo no han podido escapar de una ansiedad sobre su desempeño que podría comprometer su progreso.

La razón es simple: estos profesionales, tan capacitados como confiados, están acostumbrados a que las cosas sean fáciles para ellos, y tienden a alejarse de las tareas que realmente les ponen a prueba y les obligan a aprender nuevas habilidades. Tienen imágenes de éxito que conservar en su memoria, así que en vez de abrazar el riesgo, prefieren agacharse y encerrarse en las rutinas, a expensas del crecimiento personal.

Distinto es el caso de Ted, un ejecutivo de ventas de gran éxito en una empresa de software empresarial que después de años de alabanza y de cheques por enormes comisiones, comenzó a sentir que algo no estaba como debía. La compañía se había expandido en una nueva dirección, cambió su modelo de negocio y Ted se sintió poco valorado, pues el trabajo que debía hacer en la nueva era parecía de aprendices.

Cada vez estaba más marginado de la sociedad y de la industria, estaba paralizado por el miedo y la duda de sí mismo. Su identidad profesional y la autoestima se envolvió en su éxito como vendedor, pero la forma de vender había cambiado.

Por supuesto, los líderes de las organizaciones asumen parte de la culpa de esta mentalidad. No siempre quieren escuchar que alguien está luchando, ni necesariamente recompensar la adopción de nuevas formas de hacer las cosas. Sin embargo, es posible romper este ciclo y dar el siguiente paso hacia el crecimiento profesional.

En primer lugar, hay que tener una mirada introspectiva hacia uno mismo, identificar las fuerzas que aumentan la ansiedad y lidiar, a la vez, con los comportamientos improductivos. Entonces debes adoptar prácticas de contra-intuición que te darán el valor para salir de tu zona de confort, dejar de disfrutar del prestigio que te habías ganado y que tanto te gustaba para seguir enfocado en superarte profesionalmente. Ten en cuenta que esto no ocurrirá de un día para otro.

Fotografía: patnz en Flickr

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