Los errores que todo opositor debería evitar

Analizamos los errores más frecuentes entre los opositores, como dejarse temas o no darle la importancia que se merece a algunos ejercicios y te ofrecemos la mejor solución.

oposiciones

2017 ha empezado cargado de convocatorias de oposiciones, una buena forma de sacarnos una plaza de empleo pública que nos garantizará una estabilidad laboral y salarial difícil de encontrar en el ámbito privado. Sin embargo conseguirla es un trabajo muy duro. Las oposiciones tiene varias pruebas, y el margen de error es nulo. Un fallo te puede eliminar del proceso, y en los últimos años hemos visto como aumentaban los candidatos pero se reducían las plazas. Vamos a ver los errores más habituales en la preparación de oposiciones.

Malos hábitos de estudio

Opositar no consiste solo en sentarse a estudiar durante meses y luego volcarlo todo en el examen. Cada uno tiene sus formas de estudiar, y eso es lo que debemos poner en práctica, teniendo siempre en cuenta las características de cada prueba. No podemos preparar igual un examen tipo test que las pruebas donde te exigen una exposición oral. El aprendizaje es paulatino, y adaptar las técnicas de estudio a lo que nos vamos a encontrar nos ayudará a ganar tiempo y a ahorrar energías y nervios.

Cada uno tendrá su método de estudio preferido: subrayados, mapas conceptuales y esquemas, resúmenes, recursos nemotécnicos… No te dejes influenciar por lo que hagan el resto, debes seguir el tuyo. Otro error habitual es ceder a los horarios de otros, o directamente no tener horarios. La oposición exige un esfuerzo importante, y mientra tú te concentras mejor por la tarde otros lo hacen por la mañana o por la noche. Estudiar a deshoras es una pérdida de tiempo, y puede acabar por frustrarte al notar que no avanzas.

No planificarnos la preparación

De nada sirven las sesiones intensivas de estudio el mes previo a la oposición si hasta entonces no has hecho nada. La planificación es indispensable para sacarse la oposición, y no pueden faltar los días de descanso o días dedicados a repasar lo que ya hemos estudiado. Es la mejor forma de no agobiarnos, pero como decíamos en el punto anterior tenemos que seguir nuestras propias pautas. Si la oposición incluye pruebas físicas también necesitarás unos meses para llegar al 100% el Día D y superarlas.

La planificación debe ser realista, incluyendo todos los contenidos: los diferentes temarios para cada prueba, las pruebas prácticas, las físicas, etc., siendo siempre conscientes del tiempo que nos deja nuestro día a día. Compaginar la preparación de las oposiciones con un empleo a media jornada es más fácil que si trabajas a tiempo completo, pero siempre será más complicado que si estás desempleado. Las obligaciones familiares como los niños también pueden influir en el diseño de la planificación.

Jugar con las probabilidades

“Esto seguro que no entra, me lo dejo”. “Si tengo que elegir entre A y B, mejor si me estudio uno de los dos a fondo”. Son dos errores bastante habituales en opositores, muchas veces asociados a una planificación deficiente. No prepararás mejor la oposición si te centras en los temas que consideras más importantes, todo lo contrario: te arriesgas a fallar o dejar preguntas en blanco. Te servirá para aprobar y pasar a la siguiente fase, pero si aspiras a nota -y a garantizarte la plaza- no te valdrá de nada.

Subestimar las pruebas orales

También relacionado con el punto anterior, algunos candidatos no le dan toda la importancia que se merece a las pruebas orales. La mayoría de oposiciones incluyen algún ejercicio donde el opositor debe presentar uno o varios temas al tribunal de forma oral, para lo que tendrá unos minutos para diseñarse un esquema. En oposiciones como las de educación es un ejercicio especialmente importante, pero muchos candidatos confían en la improvisación o no se esfuerzan lo suficiente.

Hablar en público nunca es fácil, y menos si lo haces ante un tribunal y lo que está en juego es tu futuro. La expresividad y el lenguaje corporal son igual de importantes que el contenido, por lo que deberías practicar esta prueba muchas veces, ya sea delante del espejo o con familiares o amigos que aporten su feedback. No nos sirve el típico comentario de abuela sobre lo bien que lo hacemos, deberían indicarnos los errores y aspectos a mejorar. También puedes grabar las pruebas en vídeo y luego analizarlas.

Una exposición sin debate ni conclusiones

Igual de importante es exponer una unidad didáctica o un tema como responder bien a cualquier cuestión que nos planteen desde el tribunal o dejarnos las conclusiones. Hay que estar abiertos al debate, así que si desde el tribunal nos plantean una serie de preguntas hay que contestarlas de forma adecuada, con argumentos de peso, sin parecer que las estamos esquivando o que nos las queremos quitar de encima.

Antes tendríamos que haber expuesto nuestras conclusiones, que deben ser claras y contundentes. Los miembros del tribunal prestan mucha atención a esta cuestión, ya que al llegar al final es lo que más retienen de tu exposición, así que si hemos presentado unas conclusiones pobres tendremos pocas posibilidades de sacar buena nota. Podrás aprobar, pero otra cosa es que saques la plaza. Las oposiciones son toda una aventura, pero no hay que ir a probar suerte.

Vía: EducaWeb

Foto: © photography33

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