¿Son útiles los tests de orientación vocacional?

Ponemos en tela de juicio los tests de orientación vocacional, presuntamente pensados para orientar al alumno en su futuro profesional. El problema: aquello que subconscientemente el alumno tiene asimilado como sus habilidades o como aquello a lo que debería dedicarse, ya sea por vocación personal o por una suma de factores externos.

¿Qué quieres ser de mayor?

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Los estudiantes de secundaria y bachillerato chocan a una edad quizás muy temprana con la obligación de decidir cuál será su futuro, un peso que a menudo les viene grande y les hace responder un sonoro y amargo «no lo sé». Es por eso que en los institutos a menudo se recurre a los tests de orientación vocacional, que evalúan los gustos, preferencias y habilidades de los jóvenes para ayudarles a encaminar su futuro.

Existen muchas páginas online en las que se pueden hacer estos tests gratis. De estilo y mecánica diversa, son muchas las técnicas que se han estudiado para hacer las respuestas lo menos obvias posible. Y es que el problema está claro. Como dijo en una ocasión un buen profesor, «en los test no contestamos lo que somos, sino lo que creemos que somos». Es decir, que un joven cuya mayor habilidad son las matemáticas y se inclina por el ámbito de las ciencias, responderá positivamente a las preguntas relacionadas con esta materia, obteniendo así la puntuación esperada en el ámbito esperado. Y no tiene porque salirle así a propósito, al contrario. Si una persona tiene la convicción de valer para algo, responderá según ese algo. Y el riesgo es el mismo, porque pasados un par de años quizás se arrepienta de su decisión, de tal modo que si le volvieran a pasar el test, los resultados serían opuestos.


No obstante, sí que es cierto que este tipo de tests pueden ser útiles en caso de descarte, es decir, en caso de dudar entre un par o tres de disciplinas y no saber por cual inclinarse. En ese sentido, podemos encontrar en la red la descripción un ejercicio bastante útil. No se trata de un test, sino más bien de la posibilidad de elaborar perfiles a través de lo que los alumnos declaran de forma espontanea. Mediante la intervención de expertos, y teniendo en cuenta factores como la edad, la nacionalidad y las habilidades de la persona, se puede hacer un «diagnóstico» más acurado de por dónde tirar.

Sea como sea, los tests continúan siendo uno de los recursos de orientación más utilizados, a pesar de que el alumno por lo general no soluciona sus dudas gracias a él.  Es una forma de dejar en manos del calculo matemático algo tan fluctuante como nuestros deseos, algo muy cómodo por nuestra parte.

Foto: Artesan por amaianos en Flickr.com.

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