Principios básicos a la hora de tomar una decisión

Repasamos tres principios básicos para intentar hacer la toma de una decisión más sencilla, respetando nuestros valores y convicciones.

Principios básicos a la hora de tomar una decisión

Tomar una decisión nunca es simple, éstas tienen siempre pro y contras, ventajas y desventajas, y cosas que poner en juego. Ya sea la decisión de un emprendimiento personal, de una PYME o de una gran multinacional, toda toma de decisión es importante para el marco  en el que se la realiza.

Si bien no hay ninguna fórmula que nos garantice una correcta decisión, si podríamos hablar de algunos principios básicos que podrían hacer un poco más sencillo el trabajo, o por lo menos darnos la tranquilidad de que lo que hemos decidido lo hemos hecho respetando nuestros valores.

Al momento de tomar una decisión es importante que podamos plantearnos varias alternativas, el hecho de tener diferentes posibilidades nos permitirá evaluar mejor cada una de ellas y no cerrarnos en solo una o dos.


A partir de esto, lo primero que debemos procurar al momento de tomar una decisión es tener bien en claro cuál es el objetivo que queremos conseguir, qué es lo que queremos. Nada de ir viendo sobre la marcha y evaluando a medida que las cosas transcurren. Si no tenemos en claro lo que buscamos, es difícil llegar a alguna parte.

Como segundo principio básico, es importante que seamos abiertos incluso a nuestras propias decisiones. Con esto quiero decir que el hecho de haber tomado una decisión, no quiere decir que debamos seguirla por fuerza hasta las últimas consecuencias. Es importante que tengamos constancia, persistencia, voluntad en nuestros proyectos, pero también es importante que tengamos la capacidad de observar cuando el tiempo y las circunstancias nos van demostrando que la decisión que hemos tomado no es la acertada o que se puede mejorar. Hay que saber cuándo enderezar el timón.

En tercer lugar, debemos tener siempre presente que decidir por lo que piensan los demás es uno de los errores más graves. Si escucharlos, si aceptar sus concejos, pero no decidir contra nuestra voluntad por lo que los demás pueden pensar. Para, como decíamos al principio, ser fieles a nuestros valores y principios, es importante que decidamos por lo que nosotros creemos que es mejor para nosotros, en función de nuestros objetivos.

Tomar decisiones no es una tarea fácil, pero si le prestamos atención a nuestros valores, principios y corazón, siendo humildes y teniendo la capacidad de cambiar el rumbo de una decisión si es necesario, la tarea puede resultar un poco más sencilla, y si no es así, algo que les puedo asegurar es que no se arrepentirán de lo hecho, ya que han respetado sus convicciones en función de sus objetivos.

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