La universidad actual y el mercado laboral

La universidad, como institución anclada en el pasado y de costumbres aracicas, se ha quedado desfasad frente al mercado laboral. Siempre va a cuestas de lo que este demanda, de ahí que muchos estudos al ser finalizados son altamente genereadores de paro, porque el mercado laboral demandaba una mano de obra que al pasar el tiempo no necesita ya.

Uno de los objetivos básicos de la universidad, entendida como aquella en la que se realian los estudios superiores, es la de adecuar su oferta formativa al mundo laboral o al mercado laboral que existe tanto en ese momento como en el entorno geográfico donde esté ubicada.

La universidad como nexo de unión entre estudios y mercado laboral

La universidad como nexo de unión entre estudios y mercado laboral

Lógicamente en un país sin extracciones mineras es tontería ofrecer una “ingeniería de minas” como estudios universitarios. Lo mismo que si hay una demanda de cierta profesión para cubrir un nicho del mercado laboral, es tontería ofertar esos estudios si duran muchos años dado que cuando acaben los primeros estudiantes esa profesión probablemente no se demandará.

La universidad siempre debe de actuar como un nexo de unión entre el mundo educativo y el mercado laboral. Pero por desgracia, en este país nunca ha sucedido así. Siempre la oferta educativa que facilita la universidad ha ido a remolque de lo que demandaba el mercado laboral.

¿Por qué?

  • Estancamiento de la universidad como una institución anclada en el pasado. Es decir, cerrada sus miras al mundo laboral que la rodea. Se envuelve en un halo de oscurantismo entre sus miembros que llega a ser un estatus y una diferenciación de clases entre sus miembros (profesores, doctores, catedráticos,…) y lo que les rodea. Se encierran en una busburja intelectual para nada ajustada a la realidad.
  • Falta de coordinación entre el mercado laboral y la universidad. Salvo honrosas excepciones, las empresas no invierten en universitarios, I+D+i , desarrollo de programas, desarrollo de patentes,… Lógicamente porque si de algo adolece la universidad española es de que los alumnos salen sin práctica de ningún tipo (repito, salvo honrosas excepciones).
  • Los estudios universitarios no se adecúan en el tiempo y en la forma a lo que el mercado laboral demanda. Surgen diplomaturas y licenciaturas (ahora con el Plan Bolonia cambiarán los nombres) en función de lo que necesite el mercado y su tejido productivo. Nunca unos estudios que se realicen en España han motivado la aparición de un tejido empresarial posteriormente alrdedor de los que han acabado. Sencillamente generaba la universidad mano de obra emigrante hacia zonas geográficas (otros países) donde si estaba ya ese tejido  empresarial en funcionamiento.
  • Falta de profesionales en las universidades capaces de intermediar entre estudiantes y empresas. Se limitan más a conservar su estatus de “importancia” y como mucho firmar de vez en cuando algún convenio de colaboración.

En definitiva, el papel institucional de “prestigio” lo sigue conservando la universidad, pero el necesario hoy en día, de ser el motor y ajustar demanda y oferta laboral es algo que ni lo tiene ni parece que lo vaya a tener en tiempo y menos con las modificaciones que pretende incliuir el Plan Bolonia.

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