La industria del reciclaje

La realidad económica mundial y el consumismo han favorecido que la gestión de la basura se transforme en una actividad rentable.
Que sea rentable es causa del encarecimiento de las materias primas y de la energía que, sumado a la fuerte campaña mundial para el mejoramiento del medio ambiente, transformaron la moda ecológica en una actividad cada vez más rentable.

El negocio del reciclaje

En un mundo globalizado con una marcada economía de mercado instaurada a nivel global, donde el consumo es quien marca el camino de las economías y de las políticas de las grandes potencias, todo lo que habita o se sostiene sobre la Tierra –incluso en otros planetas- tiene precio y es factible de emprender un negocio en su entorno. Y la basura no es una excepción.

De hecho, la basura nunca antes había tenido tanto valor como en la actualidad y nunca antes había existido una tan eficiente gestión de residuos y aplicación de tecnología medioambiental para la reutilización de la misma con diferentes propósitos.

La realidad económica mundial ha favorecido que la gestión de la basura se transforme en una actividad rentable que es, principalmente, promovido por el encarecimiento de las materias primas y de la energía que, sumado a la fuerte campaña mundial para el mejoramiento del medio ambiente, transformaron la moda ecológica en una actividad cada vez más rentable.

Según un estudio del Instituto de Economía Alemana, la conversión de material de desecho de la economía nacional alemana en materia prima supone un ahorro anual de 3.700 millones de euros. Con estas cifras es imposible dejar de mirar la basura con una visión de negocios.

Las constantes innovaciones tecnológicas supondrán en un futuro próximo mayores rendimientos para la industria del reciclaje y así, como Stephan Harmening: “En veinte años calificaremos lo que ahora hacemos de despilfarro”.

El principal desafío en vistas al futuro es reciclar mas y mejor, reduciendo los costos para obtener mayores beneficios económicos y ecológicos, por supuesto.



Por ejemplo, en el reciclaje de vidrio y papel es posible reautilizar cerca del 90 % de los desechos y con el plástico la cifra apenas de acerca al 54% con un futuro muy prometedor, pues sólo se trata de tiempo y cultura de reciclaje que toda la humanidad tiene que incorporar, así como lo hizo con el vidrio y el papel.

El sector económico que se erige alrededor de la basura está a la espera de nuevas tecnologías que contribuyan al desarrollo de la industria del reciclaje y les permita la reutilización de más materiales a menores costos. Algunas de estas novedades fueron presentadas en la última feria de reciclaje Entsorga-Enteco donde se dio a conocer un robot capaz de clasificar cuidadosamente la basura, separando la reutilizable y clasificándola.

Reciclar, reusar

Otras de las novedades son unas máquinas que convierten el plástico en carburante o instalaciones dedicadas a la producción de biogás, una energía en actual desarrollo. Estas innovaciones resultan muy interesantes para los empresarios del sector que buscan reducir los costos para mejorar sus rendimientos.

La industria del reciclaje está en pleno desarrollo y hoy ya es posible reciclar electrodomésticos, vehículos, plomo, acero, vidrio, plásticos y una larga lista de materiales donde no quedan afuera los teléfonos móviles. Sin embargo, el valor añadido de esta industria es aún muy alto, pues aún está en fase de investigación o desarrollo los métodos de reciclaje de muchos productos que hoy son considerados desechos imposibles de reciclar.

En España, el reciclaje ha captado la atención y ha situado a Aragón en una situación geoestratégica que se erige como el epicentro de la mayor zona industrial de España, Cataluña, País Vasco, Navarra, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Rioja, Castilla y el sur de Francia. A cuyo alrededor se encuentran establecidas las más importantes industrias y la mayor concentración de población de España.

El sector industrial del reciclaje en Europa nace como consecuencia de normativas modernas tendientes a la conservación del medio ambiente y los recursos naturales entre las que se destaca la obligación de reciclar los electrodomésticos desechados.

En Alemania los aparatos eléctricos y electrónicos no pueden ser arrojados con la basura común, pues contienen plomo y mercurio que son altamente contaminantes y peligrosos para el medio ambiente; incluso algunos aparatos más antiguos, al ser quemados, liberan gases altamente venenosos, como el PVC. Por otro lado, estos aparatos, además de ser contaminantes, son fuentes de materias primas muy valiosas como la plata, acero y, el más popular, el cobre.

Sólo en Alemania se calcula que, por cada habitante, se acumulan 25 kilogramos de residuos electrónicos por año, consistente en computadoras viejas, lavarropas, lámparas, teléfonos móviles y electrodomésticos inservibles. Entre todos los alemanes suman dos millones de toneladas al año.

Con estas cifras, es natural que exista un verdadero mercado de la basura no solo para reciclar y reutilizar, sino para hacer negocios de estos desechos. De hecho, los analistas económicos calculan que estas cantidades de basura por año pueden generar una facturación de mil millones de euros por año. Una cifra más que atractiva para emprendedores.

En un mundo modernizado donde parece estar todo inventado, el futuro viene de la mano del reciclaje con la doble intención de ayudar al medio ambiente al mismo tiempo que se facturan miles de millones de euros al año.

Tal es el entusiasmo económico que despierta la basura, que la Federación Española de la Recuperación (FER), patronal de las empresas de reciclaje de metales, ha dispuesto la puesta en marcha un registro de profesionales para evitar la aparición de intrusos generada por el alto precio que alcanzan en el mercado materiales reciclados como el cobre.

La industria del reciclaje puede generar gran cantidad de puestos de trabajo, además de un beneficio directo en el medio ambiente, con sólo aprovechar las formativas vigentes que ya están impuestas en Europa y que en el corto plazo comenzará a implementarse en otros países que aún permanecen al margen de esta realidad.

Los emprendimientos que pueden comenzarse a partir del reciclaje admiten cualquier escala, desde el trabajo artesanal de reciclado de papel para la confección de tarjetería, papelería y obras de arte ecológicas hasta importantes industrias que contemplen la posibilidad de reutilizar componentes desechados que pueden utilizarse para la fabricación de nuevos aparatos electrónicos.

El de la basura siempre ha sido un negocio para algunos pero hoy, favorecidos por los desarrollos tecnológicos y las posibilidades y esfuerzos que se vuelcan cada vez más a la industria del reciclaje, es el momento ideal para iniciar una actividad relacionada.

Las posibilidades son infinitas y, una vez más, dependerá de la imaginación y del capital que disponga el emprendedor que, sin dudas, no encontrará mejor momento para iniciarse que el actual.

Fuente: DW-World, La Prensa, EcoDiario, El día

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