Involucración o compromiso en el mundo laboral

Aunque a simple vista los dos conceptos pueden llegar a ser sinónimos, existe una “sutil” diferencia que, en algunos casos, es la diferencia entre conseguir un empleo o no, entre conservar tu puesto y el despido o incluso entre prosperar en tu empresa o quedarte en sus niveles de responsabilidad más bajos.

Cuando tengo que dar alguna sesión formativa  a un grupo de empresa, con diferentes empleados, puestos y niveles de la estructura organizativa, me gusta hacerles la pregunta de: ¿estáis involucrados o comprometidos con vuestra empresa?

Hay veces que me dicen que es lo mismo y que no encuentran diferencia, otras veces dicen que existe alguna diferencia pero no la saben identificar y las menos veces, me indican la diferencia entre las dos ideas centrando el tema de un modo perfecto.

Antes de seguir leyendo piensa unos segundos si es lo mismo o no “la involucración” y “el compromiso”.

Ahora sigamos leyendo.

Jordi Assens, Director del Executive Master en Dirección de RRHH de EADA, ha escrito un libro “Huevos con Bacon”, en el que busca aumentar el compromiso de los empleados con su empresa y en el propone un ejemplo para poder diferenciar ambas ideas y que creo que os permitirá diferenciarlas muy gráficamente. Podéis verlo en su blog  “Personas y organizaciones”. Os lo comento.

“Para hacer unos huevos con bacon, participan en los ingredientes la gallina y el cerdo, ¿cuál de los dos se involucra y cual se compromete?”

Sobra comentaros que la gallina se involucra en el buen fin de la elaboración del plato, mientras que el cerdo se compromete en esta tarea. Resulta un ejemplo un tanto drástico, pero si muy elocuente y que a lo largo del artículo lo vamos a llevar al mundo laboral.

Tú como empleado de una empresa o como demandante de empleo en una entrevista laboral, tienes unas expectativas acerca de lo que es el puesto de trabajo, de tus superiores y de la empresa. Te involucras y pones tu esfuerzo (trabajo) en el buen fin de tu empresa para que tus expectativas se vean cumplidas. Esa es la postura más habitual en el trabajador y en el demandante de empleo.

La empresa, bien a los ya empleados o bien a las nuevas incorporaciones, lo que se les pide es un compromiso con la organización. Es decir, antes de tener expectativas, entrega todo tu esfuerzo por el buen fin de la empresa y, aunque tendrás tu premio, no esperes nada a cambio por tu trabajo, aunque debes de saber que de algún modo será recompensado. No tengas expectativas previas.

Foto: Freedigitalphotos

En el mundo laboral la diferencia fundamental entre involucración y compromiso radica en el hecho de que en el primer caso, tus expectativas acerca de todo tu entorno limitan en cierta medida tus esfuerzos, ya que tu ofreciéndote al buen fin de tu empresa esperas unas recompensas, bien que te las haya dicho la empresa con anterioridad o bien porque la lógica así te las debería de dar, y hasta que se cumplan, tú estás a la expectativa.  En el segundo caso, tus esfuerzos por el buen fin de tu empresa son totales desde el inicio, sin  esperar nada a cambio, manteniendo siempre la esperanza o la idea de que tus esfuerzos y méritos serán recompensados de un modo lógico y razonable.

Esto es lo lógico en toda conducta humana pero aquí trasladado al mercado laboral. Cuando comienzas una relación de pareja, tienes unas expectativas en la parte contraria que puede que se vean cumplidas o no y te involucras en que el funcionamiento de la relación vaya hacia adelante. Llegado el momento, adquirirás el compromiso con esa persona, que es lo que hará que la relación acabe en una forma legal de unión.

Es decir, todos sin excepción y yo me incluyo, ante una nueva situación laboral, estamos a la expectativa, involucrados en el buen fin de nuestra empresa, deseando que le vaya bien , para ver acto seguido como esto me influye a mi.

¿Qué es lo que ocurre cuando no se cumplen tus expectativas aunque tú hayas estado involucrado en el buen fin de tu empresa?  Pues lógicamente surge la desmotivación y el hecho de que cada vez tu involucración en el buen fin de la empresa será menor.

¿Qué es lo que ocurriría si por lo contrario tus expectativas si se cumplen? Aumenta tu motivación y la confianza en tu empresa y por lo tanto también aumenta tu grado de involucración, llegando un momento en que pasas a estar comprometido con ella. Llegará el momento que tus esfuerzos sean totales por el buen fin de la organización, porque sabes que siempre esta ha cumplido tus expectativas. Tu entrega será total.

¿Dónde está el secreto para conseguir que empleados involucrados pasen a ser comprometidos? Básicamente en los equipos directivos de las empresas. Tienen que ser mandos completamente abiertos y accesibles a sus subordinados, comunicativos, empáticos, razonables, realistas y sobre todo justos. Deben de ser en una palabra: “Líderes”. No vale con ser jefes, directores o gerentes. Deben de tener las cualidades del liderazgo de personas (comunicativos, asertivos, justos, empáticos, motivadores,….).

Por desgracia, muchas de las organizaciones en este país carecen de este perfil directivo, motivo por el cual no consiguen que sus empleados se comprometan con sus empresas. A lo máximo que pueden aspirar es a cierto grado de involucración que será mayor o menor dependiendo del grado en que se cumplan las expectativas de cada empleado.

La relación laboral debe de ser vista como un “toma y daca”, es decir, “dar y recibir”. Cuando cualquiera de las dos partes considera que da más de lo que recibe la posibilidad de compromiso desaparece, porque una de las partes tiene el concepto de injusticia y de que no está recibiendo un trato igual que la otra parte. Mientras esta balanza se mantenga equilibrada, el compromiso de los empleados con sus empresas sería posible.

Mercado Laboral Actual

En la situación que está el mercado laboral actual, en la que demanda de empleo está muy por debajo de la oferta de mano de obra (desempleo) la parte de la relación que posee más fuerza es la empresa. Por lo tanto es lógico que ésta imponga sus criterios de justicia en la relación laboral con sus empleados y que estos la acepten debido a las dificultades que el mercado plantea hoy por hoy.  Cuando la situación cambie y el desempleo disminuya, los consecuencias de esta relación salen a la luz, y ante la posibilidad de cambio de empresa, el empleado que antes se consideraba injustamente tratado, intentará cambiar su situación. La empresa también se dará cuenta de que su posición de poder pierde fuerza, por lo que para no perder miembros de sus plantillas cederá parte de su poder a los empleados. Es un tira y afloja que nunca debe de llevarse a los límites extremos por ninguna de las partes.

Foto: AarinFreePhoto

Lo ideal en el mundo laboral es que todas las partes que entran a jugar en el mercado se comprometieran entre ellas, pero esto es algo “idílico” porque es propio del carácter humano el hecho de que cuando tú crees tener una posición dominante en una relación interpersonal, quieras imponer tu fuerza y tus ideas  más que repartir justicia.

Lo que predomina hoy es que el empleador o empresario quiera trabajadores comprometidos, mientras que los empleados quieren estar involucrados.

Consejos para los Buscadores de Empleo

Ni que decir tiene que en la situación actual, en la que para cada demanda de empleo existe demasiada oferta de mano de obra, el poder lo posee la empresa.

Si quieres optar a ser el elegido en un proceso de selección, está claro que debes de ir con la cabeza bien clara de que tú te vas a comprometer en el buen fin de la empresa en caso de ser “el elegido”. Y házselo saber el reclutador.

Foto: Bigfoto

Tu idea es trabajar con todos tus esfuerzos en la empresa y en tu puesto de trabajo sin esperar (entre comillas) nada a cambio. No se te ocurra en una entrevista decir que tu nivel de esfuerzo en el puesto de trabajo estará en función de que los compromisos adquiridos por la empresa se vayan cumplidos, porque te garantizo que en la situación del mercado laboral actual eso es garantía de “fracaso” en el proceso selectivo.

En una entrevista laboral, huye de la palabra “involucración” y emplea palabras como “compromiso”, “esfuerzo personal”, “proyecto ilusionante” o incluso “sacrificio gratificante”. Todas conseguirán en el reclutador dar una imagen mayor de compromiso, que puede que en algún caso sea lo determinante a la hora de ser “el elegido” para el puesto.

Siempre ten en cuenta que el estar comprometido e involucrado es algo dinámico, no son situaciones duraderas y que lógicamente cambian a lo largo del tiempo.

Fuentes:

Personas y Organizaciones

Jordi Assens

Libro: “Huevos con Bacon” . De Jordi Assens

Senior Manager en… Corporaciones Multinacionales

Pilar Jericó. Personas y Empresas

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