Incorporaciones de nuevos empleados

Cuando un nuevo empleado, profesional o directivo arriba a una empresa ¿Qué recibe? ¿Cómo son los primeros días en la empresa? Quizás muchos no reparen en profundizar en este tema y solo se jacten de que el “nuevo” sea presentado y reciba las instrucciones de su puesto de empleo. No obstante, este primer momento de una persona en la empresa es importante y debe ser motivador. Conozcamos más de este importante momento.

Un nuevo empleado llega a la empresa

Cuando un nuevo empleado, profesional o directivo llega a una empresa ¿Qué recibe? ¿Cómo son los primeros días en la empresa? Quizás muchos no reparen en profundizar en este tema y solo se jacten de que el “nuevo” sea presentado y reciba las instrucciones de su puesto de empleo.

No obstante, este primer momento de una persona en la empresa es importante y debe ser motivador. Debe ser un momento donde se comience a cultivar una relación fructífera para ambas partes. De lo contrario, la relación laboral no comenzará de la mejor manera, aunque el nuevo empleado tenga muy buen entusiasmo y disposición.

¿Cuántos jefes hay que se quejan de sus trabajadores? ¿Cuántos jefes no están contentos con el rendimiento laboral de sus empleados? Seguramente haya varios, pero ¿cuántos de ellos procuraron que sus empleados estén motivados? Al igual que en cualquier relación, ambas partes deben poner de sí.

Y la motivación por parte de la empresa debe estar presente desde el primer día de los nuevos empleados. Es decir, debe estar asignado el lugar donde la nueva persona desempeñará sus funciones laborales, los compañeros de trabajo deben estar informados de la incorporación y deben cooperar con un buen clima laboral, el cual en algunas ocasiones suele verse opacado por que los nuevos trabajadores vienen a reemplazar un puesto vacante que ha dejado una persona querida por ellos.

Además, al nuevo empleado se le debe inculcar la cultura de la empresa, las misiones, objetivos, se le debe hacer saber que su trabajo es importante para la empresa, que se premian los esfuerzos y se valora el entusiasmo. De esta forma, quien se incorpore en la empresa sentirá retos y no que sólo debe “cumplir con las tareas”.

El generar este clima de entrada es esencial para comenzar con el pie derecho para ambas partes. Pero lamentablemente, no todos los casos son así. Es más, la generalidad de las nuevas incorporaciones a las empresas se dan en un contexto que pasa como desapercibido. Se trata de una breve presentación, recorrida por las instalaciones y una especie de reunión donde se le detalla de forma genérica sus funciones laborales.

Es como si el momento de la incorporación a una empresa fuera un mero formalismo. Y lejos de ser así, este momento de inducción  debe ser un proceso de preparación por parte de la empresa, en especial cuando son incorporaciones para cargos de dirección. Se debe demostrar que se estaba esperando a la nueva persona, que su trabajo es importante y necesario, que hay expectativas por su desempeño y se le debe dar a conocer los puntos esenciales que tendrá que desarrollar en sus funciones.

De esta manera, desde el principio existirá la motivación para el empleado. También se aconseja que al término de la inducción se realice una entrevista de retroalimentación y que sirva para mejorar la forma de incorporación de las nuevas personas a la empresa.

Ahora, sugiero a los empleados pensar y reflexionar en cómo han sido sus primeros días en la empresa ¿Han tenido una buena experiencia o ha sido un simple formalismo?

Y por el lado de las empresas, os invito a pensar y replantearse las formas en qué realizan las incorporaciones de empleados ¿Cómo son vuestras incorporaciones? ¿Se pueden mejorar? ¿Cómo sería una buena inducción?

Fuente: Área RH
Foto: Nuevo empleado por Justin en Flickr

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