Cómo hacer del primer día de trabajo un éxito

En muy frecuente que durante el primer día se tenga una reunión con quien se encarga de las finanzas de la institución; es el momento de despejar las dudas en cuanto al sueldo neto, las vacaciones, los premios y todos los protocolos económicos de la empresa. Durante este encuentro habrá que brindar los datos de la cuenta bancaria en la cual se depositará la remuneración obtenida.

Entrar con el pie derecho a un nuevo empleo, será básico en las futuras relaciones laborales, tanto con compañeros, subordinados o jefes. La primera impresión que se cause, generará un juicio que podría ser favorable o contraproducente, dependiendo de la manera en que esta situación se desencadene.

Los nervios, la ansiedad y las expectativas son muy comunes, pero lo interesante es saber dominar el escenario y comenzar felizmente un proceso de adaptación, que lógicamente, no llevará sólo un día.
Es mucha la información que se recibe el primer día laboral; por eso es indispensable poner toda la atención en todos esos datos que se pueden percibir; información visual, recursos, costumbres y todo aquello que las demás personas manifiesten; como por ejemplo las instrucciones de la persona que se encarga de dar las indicaciones iniciales.

Las primeras informaciones serán, seguramente, los nombres de los compañeros y superiores; llamar a alguien por su nombre es muy distinto a referirse con un recurso impersonal. Esto ayudará a que, poco a poco, se estrechen vínculos y se creen lazos, además de los nombres, es importante registrar cuál es la función y el posicionamiento en la empresa.

Luego, es muy probable que alguien de la institución brinde algunos lineamientos de las futuras funciones a cumplir y demás informaciones de interés; como horarios, días de franco, normas generales de la empresa y reglamento interno.

Estas situaciones pueden llegar cargadas de incomodidad, ya que como todo lo desconocido genera desconfianza y falta de seguridad, pero el objetivo es no permitir que esto opaque el desempeño que se pretende tener.



Para ayudar a la memoria con tantas novedades, es más cómodo salir armado de un bloc de notas y un bolígrafo, allí hay que anotar todo lo se puede olvidar, desde el horario de la cafetería hasta el código de seguridad de la puerta de acceso. Una vez asegurado eso, se puede dar libertad a la mente para que se ocupe de asuntos más determinantes.

Ese día se conocerán a muchas personas que, luego formarán para de la vida cotidiana, entonces para ser agradable en el primer contacto es recomendable sonreír y hablar con seguridad y energía; ya que la vitalidad es una de las características que más atractiva resulta a los jefes.

En los primeros desempeños, sobre todo aquellos grupales; es mejor procurar hablar poco y escuchar mucho para entender los mecanismos internos, y luego, en las primeras reuniones, poder estar seguro de aportar algo interesante. Ese es el momento de lucirse y expresarse sin temor, para conseguir un buen concepto. Todas las ideas y creatividades, serán bienvenidas ya que alguien nuevo en la empresa aporta ideas desconocidas hasta ese punto. Es preferible ser una persona de pocas palabras, pero cargadas de conceptos interesantes, a ser alguien capaz de verbalizar todo concepto cruzado por la mente.

Cuando otra persona esté haciendo uso de la palabra; prestar especial atención y dedicación a ello, manteniendo el contacto visual con el interlocutor.

En la impresión, no sólo la actitud contará y hablará de cada quien, a esta postura deberá agregársele una imagen acorde y adaptada a la situación. Un vestuario que no incomode, zapatos que no molesten, siempre conservando la línea de la empresa en cuanto al formalismo o distensión en la misma.

En el transcurso del día podrá observarse desde dentro la dinámica de la empresa, y así entender el funcionamiento de ésta. En cada sitio existen “rituales”. Estos responden a costumbres, modos y procedimientos. Por ejemplo; a la hora del almuerzo se podrá ver si en general los empleados prefieren salir cada uno por su cuenta o compartir juntos. En este último caso, se podría presentar la chance de entablar una conversación más íntima y distendida que dentro del marco laboral más estricto.

Cuando se acerque la hora de cierre de la jornada; resulta muy útil hacer un repaso mental por todas las cuestiones importantes. Si se hicieron anotaciones; releerlas para fijarlas y sino volver a pensar si quedó algo en el tintero. Rever los horarios importantes; entrada, salidas, breaks. Si se dio acceso; corroborar los códigos de seguridad, el funcionamiento de las llaves y de las alarmas. Las claves de los ordenadores, como así también las de cuentas particulares de e-mail, deben cambiarse para asegurarse de que serán datos estrictamente privados y que ni la persona encargada de los sistemas informáticos conoce las combinaciones.

Agendar los teléfonos de la empresa y el número directo, las direcciones de correo electrónico y la dirección postal.

Asegurarse que se está familiarizado con los recursos de la empresa, y, en caso de ser necesario hacer un repaso para recordar conocimientos que pueden haberse olvidado. Verificar que los programas de computación sean conocidos, de lo contrario, es mejor aclimatarse con el sistema para no demostrar vulnerabilidades de ningún tipo.

También es conveniente conocer las ubicaciones y modos de uso de los elementos a utilizar, como fotocopiadoras, anexos informáticos, y también conocer el espacio físico y la disposición del mismo.

En muy frecuente que durante el primer día se tenga una reunión con quien se encarga de las finanzas de la institución; es el momento de despejar las dudas en cuanto al sueldo neto, las vacaciones, los premios y todos los protocolos económicos de la empresa. Durante este encuentro habrá que brindar los datos de la cuenta bancaria en la cual se depositará la remuneración obtenida.

Manejarse con discreción es imprescindible. No se debe olvidar que aún se está tratando con gente desconocida y por lo cual, no se sabe cuál será la reacción ante una broma o un comentario irónico. Como tampoco es aconsejable hablar mal de alguien a sus espaldas, ya que se desconoce qué relaciones ya se encuentran previamente establecidas. Cada empresa es un pequeño mundo distinto a otro, por lo cual es mejor observar para luego actuar en consecuencia y adaptarse con las reglas de juego preestablecidas.

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