Cómo evitar el agotamiento mental en el trabajo

El agotamiento mental también es conocido como agotamiento nervioso y depresión nerviosa, pero una palabra moderna lo hace aún más conocido entre los trabajadores que sufren estrés: “Surmenagge”; cualquiera de los términos hacen referencia a un estado de pérdida extrema de las capacidades mentales que se genera a causa de cansancio e incluso, por enfermedad.

estrés

El agotamiento mental es una de las patologías que afecta a los trabajadores que están expuestos a un gran estrés o a exigencias demasiado altas, ya sea impuestas por su trabajo, jefes o por sí mismo.

Específicamente, el agotamiento mental se refiere a un estado de pérdida extrema de las capacidades mentales que se genera a causa de cansancio e incluso, por enfermedad.

Algunos de los síntomas del agotamiento mental se asemejan a un cuadro depresivo ya que el trabajador experimenta muchos de sus síntomas, como la falta de entusiasmo, el desinterés y carencia de motivación.

En ocasiones de mayor gravedad, esta patología puede ir acompañada de algunos otros síntomas que producen mayor preocupación en la persona, como las palpitaciones, ansiedad, nerviosismo, náuseas, irritabilidad y hasta trastornos del sueño.

El agotamiento mental también es conocido como agotamiento nervioso y depresión nerviosa, pero una palabra moderna lo hace aún más conocido entre los trabajadores que sufren estrés: “Surmenagge”.

Con cualquiera de estos términos nos estaremos refiriendo a una incapacidad súbita de una persona para cumplir con las exigencias de su trabajo, debido a un apagamiento o agotamiento mental y físico; por lo tanto podremos resumir que el agotamiento mental o surmenagge es la no capacidad de respuesta frente a una situación de stress.

Para la psicóloga de Enfoque a la Familia, Elizabeth Aguilar, la fatiga mental y el estrés son respuestas fisiológicas normales y previsibles en el ser humano, pues son respuestas fisiológicas para mantener alerta a la persona, pero que si se mantienen en el tiempo pueden provocar problemas.

Las situaciones adversas o problemáticas repetidas en el tiempo se convierten en un estrés crónico y una de las consecuencias es la fatiga mental, que no refleja falta de inteligencia o creatividad sino que lo que indica es que la carga emocional es tanta que se llega al agotamiento mental.

Según la especialista, los problemas aparecen cuando la persona no tiene tiempo para reflexionar, pensar en sí mismo, en su familia, pasar tiempo de esparcimiento y la recreación con ellos o para realizar ejercicio o algún pasatiempo.

¿Cómo se produce el agotamiento mental?

Existen diferentes causas que muchas veces se presentan juntas y son las que conducen al agotamiento mental; sin embargo, podremos decir con mucho acierto, que el agotamiento mental afecta principalmente a aquellas personas que tienen un exceso de trabajo del tipo intelectual y donde el ejercicio físico es nulo o casi ausente, tornando el trabajo sedentario, promoviendo el estrés y la falta de oportunidad de descargar tensiones.

Un trabajo intelectual excesivo aunque no se realice ningún esfuerzo físico puede resultar tan agotador para una persona que poco a poco comienza a disminuir su rendimiento laboral, tiene mayor posibilidad de cometer errores en sus tareas y aumenta su desconcentración.

Otra de las causantes de esta patología es la Rutina: toda situación repetitiva puede generar fatiga mental partiendo del aburrimiento de la repetición de los actos. Desde ese aburrimiento y reiteración el trabajador comienza a bajar su nivel de satisfacción y a disminuir su motivación dando lugar a que aparezca el estrés y la tensión.

El trabajador sumido en una rutina tiene una sensación de vacío e incapacidad de generar y producir, lo cual le lleva a padecer depresión.

Pero sin lugar a dudas, el mayor causante de fatiga mental en el mundo laboral moderno es el exagerado ritmo y las prolongadas jornadas de trabajo que se hacen aún más insoportables cuando las condiciones laborales y/o empresariales son adversas, falta motivación, no existe un buen clima laboral o los salarios son insuficientes.

Con estas realidades en un mundo laboral deficiente, el agotamiento hace su aparición y aunque se intente evitar, comienza a afectar la productividad, la imaginación disminuye y se nota la falta de ideas, hay más posibilidad de error, se tarda más tiempo en cumplir con las tareas que antes eran básicas y aumenta la desconcentración en el trabajo.

Con este panorama de estrés y adversidades en el puesto de trabajo, es muy frecuente que el trabajador se enferme, y comience a padecer con mucha frecuencia desde un simple resfrío hasta cuadros graves infecciosos que son posibles gracias a que el sistema inmunológico se debilita a causa del estrés y el agotamiento, las defensas bajan y cualquier virus encuentra vía libre para causar estragos en la salud del trabajador.

La fatiga mental se produce por el exceso de producción laboral y se vuelve un círculo vicioso: un trabajo con alta demanda intelectual, como planear estrategias, ser creativo, escribir, solucionar grandes problemas y cualquier otro que requiera de mucho ingenio producen cansancio mental pero, al final del día el trabajador consigue su descanso y al día siguiente retoma las exigencias.

El problema se presenta cuando los períodos de trabajo son muy prolongados y el trabajador que cada día se cansa, ya no consigue volver descansado al día siguiente. Por ello es importante que, cuando se sientan los efectos de la fatiga mental se disminuya el volumen de trabajo y se tome una período real y largo de descanso.

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Lo ideal sería que las personas no llegaran a sentir fatiga mental y pudieran organizar y priorizar sus tareas laborales para poder prevenir esta afección.

Este cuadro de cansancio agudo y crónico que conlleva consecuencias físicas y emocionales afectando la productividad del trabajador y reduciendo su iniciativa y creatividad, también afecta las relaciones interpersonales porque hay irritabilidad e indisposición, por lo que la problemática nos e reduce ni limita al ámbito laboral.

Quienes padecen fatiga mental pueden llegar a sufrir trastornos psicológicos como irritabilidad, ansiedad, estados depresivos y alteraciones del sueño, también alteraciones psicosomáticas como por ejemplo mareos, dolor de cabeza, dolores musculares y problema digestivos, entre otros.

¿Cómo se evita el agotamiento mental?
El cerebro es un músculo y como muchos otros músculos de nuestro cuerpo puede ejercitarse para conseguir una optimización en sus funciones y una mayor rapidez de respuesta.

La mejor forma de prevenir el surmenagge es organizar y priorizar el trabajo así como tomar una descanso de al menos unos minutos cuando la persona sienta que es necesario, la recreación y una alimentación saludable son también elementos importantes para evitar la fatiga mental.

Para evitar la fatiga causada por la rutina debemos estimular la creación de neurotransmisores para conseguir mayor agilidad mental. Si dispones de algo de tiempo, hacerlo es fácil:

· Hacer crucigramas, ayuda a la creatividad.
· Leer revistas, libros, diarios fomenta el vocabulario y la memoria.
· Escribir cosas personales ayuda a descargar.
· Hacer cálculos matemáticos y evitar la calculadora.

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