Cómo afrontar la pérdida de empleo

Perder el empleo puede ser una de las experiencias más duras a las que uno se puede enfrentar a lo largo de la vida profesional. De cómo afrontes este cambio dependerá el resultado que obtengas en tu búsqueda de empleo.

 

Fuente:Vilanova Digital

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Perder el empleo puede ser una de las experiencias más duras a las que uno se puede enfrentar a lo largo de la vida profesional.

Está claro que hay muchas formas diferentes de perderlo y no todas son igual de traumáticas, aunque a menudo se trata de un trato amargo. No siempre se pierde el empleo por un despido, ya sabemos que hay varias circunstancias que pueden llevar a esta situación.

Es muy habitual, sin embargo, (y desgraciadamente) ver cómo se despide, con las peores formas posibles, a personas que han estado durante largo tiempo muy “bien consideradas” hasta el momento en el que han pasado a ser consideradas «prescindibles».

Seguramente en esto las empresas tienen todavía mucho que aprender, aunque a estas alturas ya deberían saber que el daño emocional que pueden provocar en un despido puede llegar a ser permanente.


Muchas personas lo afrontan de una forma poco adecuada, buscando en su interior las causas y los «por qués». Más de un millón y medio de personas han perdido su empleo en los últimos meses, así que buscar las causas únicamente en nosotros no nos va a ayudar demasiado. Casi nunca las causas de los problemas son únicas, es algo que forma parte de las creencias erróneas acerca de la búsqueda de trabajo.

Al contrario, esta negativa carga emocional nos puede impedir ver con claridad qué ha sucedido y qué es necesario hacer a partir de aquí. Vivimos en una sociedad que castiga el fracaso y margina rápidamente al que no tiene ingresos.

Así que verlo como algo únicamente personal de lo que nos sentimos plenamente responsables nos acerca a una situación con respecto a nuestro entorno más cercano poco adecuada. Será importante pues, en los primeros días posteriores a la pérdida del empleo comentar con la mayor naturalidad posible nuestra nueva situación laboral al entorno más próximo. Además ellos mismos pertenecen a nuestra red de contactos.

En este sentido puede ser de ayuda ver este momento de tu vida profesional de forma continua a cuando tenías un empleo. Por ello debes considerarte un trabajador desocupado, no un parado. Buscar empleo es sí mismo es tu ocupación principal en este momento de tu vida. Y para ello deberás tener suficiente entereza como para marcarte un plan de acción, unas rutinas, horarios y cierta disciplina contigo mismo.

Pasa página. Deja atrás cuanto antes posible mejor a tus anteriores jefes y su negativo recuerdo (si es el caso) y las experiencias olvidables que tuviste. Aparca todo eso enseguida y sigue adelante porque esa realidad ya no va a volver. Ahora debes buscar otra organización con la que seguir desarrollándote. Cuanto antes des este paso mental, mucho mejor para continuar tu camino.

Pensar en tus nuevos objetivos para empezar te puede resultar de utilidad. Y no te pongas sólo objetivos demasiado ambiciosos a la vez que genéricos, del tipo: “conseguir un empleo en tres meses”. Ponte objetivos a más corto plazo, algo que puedas ir realizando y de paso te sirva de aliento en este camino que has emprendido.

Y recuerda que buscar empleo requiere toda una estrategia, marcarte metas sólo será el primero de los muchos otros pasos que deberás ir dando.

¡Adelante…!

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