Bienvenido a la jungla laboral

El paso de la cómoda vida de estudiante a la complicada “jungla laboral” es una etapa desconcertante para la mayoría. En este post planteamos solucionarlo a través de una actitud positiva a la vez que realista. Se ofrecen consejos y recomendaciones, basadas en experiencias propias, para tomarse con calma este importante momento.

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“Una parte de mi tiene miedo de dejar la universidad. Otra parte de mi quiere desesperadamente marcharse. La tensión de los opuestos. Contemplo a Morrie mientras lee mi tesina y me pregunto cómo será el ancho mundo allá fuera”. Recuerdo haber leído este párrafo de la novela Martes con mi viejo profesor justo en el momento en que estaba a punto de poner fin a más de 20 años de vida académica. Me identificaba tanto con esta idea que decidí incluirla en la dedicatoria de mi tesina de fin de carrera. La tensión de los opuestos. ..

No pueden existir otras cinco palabras que expresen mejor que estas esa extraña sensación que todo el mundo percibe cuando está a punto de dar el salto de su relativamente “cómoda” vida de estudiante a la siempre inesperada jungla laboral. Todos lo hemos sufrido y experimentado y lo cierto es que, por muy rápida que sea la adaptación este momento siempre viene marcado por el desconcierto. Queremos reflexionar junto a ti sobre esta complicada y a la vez apasionante etapa, saber cómo la viviste y, si te encuentras justo en este punto, animarte a seguir adelante con optimismo.

Y es que pasamos media vida con todo planificado. De septiembre a junio estudios, de junio a agosto vacaciones. El resto del tiempo sólo hemos de preocuparnos de aprobar. Pero, de repente, ahí estás tú, con el universo sobre ti sin saber muy bien donde colocarlo. La frase estrella entre tus compañeros es: ¿Y ahora qué? No desesperes. Poco a poco el equilibrio volverá.



Lo más importante de todo es que seas positivo. Tu situación depende de los estudios que hayas cursado, del mercado laboral donde te encuentres y de oportunidades del lugar donde vives. De acuerdo. Sin embargo tu situación también depende en mucha medida de tu actitud, de tu capacidad para afrontar este nuevo camino con ilusión y tu perseverancia en ponerte rápida en marcha. El tiempo te demostrará que, por muy desconcertados que estéis tú y tus compañeros, cada terminará encontrando su camino.

¡Ten cuidado! En situaciones en que un grupo de personas comparten circunstancias suele ser muy común el efecto llamada. Imagina que uno de tus compañeros que ha estudiado lo mismo que tú pero que carece de tus actitudes y aptitudes acude a varias entrevistas de trabajo en las que una vez tras otra le eliminan del proceso de selección. Tras este hecho comenzará a llamar a sus compañeros insistiendo en que: ¡Aquí no hay trabajo! Si sus compañeros se dejan contagiar por su actitud, poco a poco, el resultado será un grupo decepcionado, conformista y que, antes de intentarlo, da por hecho que no hay nada que hacer. No caigas en este error y comprueba las cosas por ti mismo.

Algo similar puede ocurrir cuando un compañero de habla mal de cierta empresa y ya, inmediatamente, dejas de enviar tu currículo. Salvo que sea por motivos mayores, trata de vivir la experiencia en primera persona. Cada persona es un mundo y ve los acontecimientos desde su prisma particular. Repetimos. ¡Comprueba las cosas por ti mismo!

Otro error muy común entre recién titulados es desesperarse si no encuentran rápidamente el puesto de trabajo soñado. Si en tu universidad alguien te han contado que esto es así (a menos que provengas de una carrera con perspectivas brillantes o mucha falta de titulados) debes saber que estaba equivocado. Te ahorrarás más de un disgusto si te lo tomas con calma. No empieces, en un acto desenfrenado, a repartir currículos sin ton ni son por toda tu ciudad. Mejor párate a analizar tu situación. Piensa que es lo que realmente quieres y valora tus capacidades.

A lo mejor, tras un periodo de prácticas, te das cuenta que lo que más deseas es especializarte y que, para ello, debes continuar tu formación con algún máster, curso de postgrado o de formación para desempleados. Es una opción muy viable. Aunque ahora mismo sólo pienses en trabajar y te hayan entrado las prisas ¡tienes toda la vida por delante! Unos cuantos meses más pueden darte mucha ventaja a la hora de colocarte. En un mercado laboral cada vez más saturado, los expertos siempre apuntan a la especialización como salida.

En el caso de que tomes la opción de adentrarte directamente en el mercado laboral debes ser consciente de que todo lleva su tiempo y que los extremos nunca son buenos. No te ofrezcas sin requisito alguno a las empresas, sin importante en absoluto horarios o sueldos. Hazte valer desde el principio o nunca valdrás. Eso sí, no te vayas a la situación contraria y comiences con aires de superioridad exigiendo a la primera de cambio unas condiciones espectaculares. Ni infravalorarte ni valorarte en exceso te servirá de nada.

Nuestra última recomendación es que elimines de tu vocabulario la frase: “¡Este no era mi trabajo soñado!”. Si hiciéramos una encuesta entre un grupo de trabajadores casi un cien por cien de ellos confesaría no estar trabajando en aquello que imagino en la universidad. Esto no es mejor ni peor sólo diferente.

En ningún momento te estamos invitando a abandonar tus sueños sino a transmitirte que, a veces lo que tenemos no es lo que imaginamos sino algo completamente diferente. Aún así el trabajo en que termines trabajando puede ser igual o incluso mejor que aquel que supusiste. Nuestro consejo es como dice una popular canción que “tengas la cabeza en el cielo pero los píes en el suelo”. Busca el equilibrio. Lucha por lo que quieres pero se realista. Adáptate a las circunstancias pero no te conformes con todo. Ante todo y sobre todo supérate cada día y no abandones nunca el optimismo. Ni que decir tiene que no te vendrá mal dejar de repetir aquello de “la vida de estudiante sí que era un chollo”. ¿Y lo a gusto que estás ahora sin exámenes? Te deseamos toda la suerte del mundo en tu nueva etapa. ¡Bienvenidos!

Foto: The Tomahawk kid.


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