El ‘presentismo’ crece un 40% en dos años

Trabajar en la oficina no es sinónimo de eficiencia. Sin embargo, según un estudio publicado por Randstad un 85% de los trabajadores declara pasar más horas de las establecidas en su puesto de trabajo. En 2010 sólo un 45% de los encuestados reconocía alargar su jornada laboral, lo cual significa que el ‘presentismo’ ha aumentado un 40% en dos años.

¡El tiempo es oro!

Trabajar en la oficina no es sinónimo de eficiencia. Como ya hemos destacado en otras ocasiones, pasar más horas que nadie frente al ordenador no garantiza que seamos más productivos, ni que nuestro trabajo sea de mayor calidad que el de nuestro compañero. Sin embargo, según un estudio publicado por Randstad un 85% de los trabajadores declara pasar más horas de las establecidas en su puesto de trabajo. En 2010 sólo un 45% de los encuestados reconocía alargar su jornada laboral, lo cual significa que el ‘presentismo’ ha aumentado un 40% en dos años.

De entre las personas que declaran pasar en el trabajo más horas de las que estipula su contrato, un 85% dice hacerlo por miedo a perder su empleo, mientras que el 24% se queda por falta personal en la empresa. Solo un 15% de los trabajadores encuestados no pasa en su puesto de trabajo más tiempo del previsto.

El perfil de ‘presentista’ es el de un varón, menor de 25 años y con estudios básicos. Un dato que se explica si tenemos en cuenta que los jóvenes son los más afectados por la crisis que azota a nuestro país. De hecho, Randstad recuerda en su informe que el paro juvenil es de un 46,4% actualmente. Y cualquiera que se acerque una mañana al INEM podrá comprobar que los jóvenes, de toda tribu urbana y clase social, forman parte del público mayoritario.


Otro dato que se desprende de este informe es un descenso del absentismo laboral, que ha pasado de estar en las 29,9 bajas por cada mil trabajadores registradas en 2007 a las 24 bajas por cada mil de las que ya se tenía constancia en 2010. El dato no sorprende, y aunque no se arroja más información al respecto, es evidente que puede haber contribuido a esta ‘mejora’ el miedo a quedarse sin trabajo. Ante un catarro fuerte o un tobillo torcido, a día de hoy cualquier empleado se lo piensa dos veces antes de quedarse en casa.

Como decíamos al principio, a España siempre le ha perseguido el estigma de una jornada laboral excesivamente larga pero poco productiva. Países como Bélgica o Alemania disfrutan de jornadas mucho más cortas, aunque también incluyen una pausa mucho más breve para la comida, por ejemplo. Sin embargo, nosotros seguimos optando por el ‘presentismo’ como la mejor estrategia para garantizarnos que no nos quedaremos en la calle.

¿Os parece la solución? ¿Hasta qué punto no tendría éxito en nuestro país una jornada más flexible, pese a la crisis y como un camino más para salir de ella?

Fuente: Cinco Días.

Foto: _rockinfree en Flickr.com.

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