Poco empleo para jóvenes y con adultos que se los roban

Con una tasa de paro preocupante, los jóvenes pierden sus empleos naturales (los temporales) en manos de adultos sobrecualificados que, empujados por el paro, salen a conquistar cualquier mercado.

Los jóvenes y la falta de empleo en España

En varias ocasiones hemos señalado que el colectivo más preocupante en cuanto al índice del paro es el de los jóvenes, con cifras que oscilan cerca del 50% de desocupación, la preocupación de los menores de 30 años no es fácil de disipar.

Pero como si la coyuntura no fuera suficientemente complicada para los jóvenes españoles, todavía debe sumarse un ingrediente más a su turbio panorama laboral: el trabajo que, naturalmente, les es dado en un mercado mezquino, ahora peligra en manos de otro grupo que intenta insertarse laboralmente, aunque sea, de manera paliativa, con empleos temporales.

Y es que, ante la escasez de empleos que se registra todo el año y la aparición de ofertas de trabajo temporal que, ineludiblemente se repiten verano tras verano casi de forma sostenida, aquellos adultos que antes perseguían los contratos indefinidos en las empresas que, en otros tiempos, contrataban profesionales como ellos, ahora han salido a acaparar cualquier oferta de empleo.

Y, muy a menudo consiguen esos objetivos pues su muy buena formación profesional y experiencia laboral que a menudo los presenta como sobrecualificados para cualquier puesto de trabajo temporal, su prestancia a percibir un salario más bajo que lo que merece su formación con tal de conseguir un empleo y esto es lo que ha llevado a los empleadores a no fijarse en la edad, lo que a los adultos les permite acceder a los trabajos estivales, desplazando a los candidatos naturales: los jóvenes.


Monitor, camarero, dependiente, socorrista, animador, temporero y muchas otras profesiones asociadas principalmente al periodo estival siempre han resultado un imán para los jóvenes que, en el receso escolar o apenas recibidos de la Universidad, buscan sus primeras experiencias laborales en trabajos de un par de meses cuando los mismos abundan y sus posibilidades de emplearse acrecientan.

Pero de un tiempo a esta parte, los empleos de verano no son tan abundantes como antes de la crisis y si a ello le sumamos la aparición de un competidor, las personas mayores, al poco empleo que los jóvenes se enfrentan durante la mayor parte del año hay que sumarle el ahora complicado mercado de trabajo estival.

Núria Rius, directora de servicio de Adecco asegura que “entre el 2009 y el 2010 notamos un cambio bastante acentuado en cuanto a la búsqueda de trabajos estivales”, señalando que antes, quienes buscaban trabajo en julio y agosto eran, principalmente, jóvenes estudiantes.

Pero, “ahora se ha producido un boom de amas de casa y mayores de 45 años que quieren un puesto en el sector servicios, como dependiente o camarero, en especial en trabajos que requieren una sencilla realización y poca experiencia”, añade Rius quien también destaca que por cada oferta de trabajo que Adecco publica se inscriben tres veces más candidatos que hace cuatro años.

Para las empresas que contratan en verano, el contexto es favorable: más candidatos de verano, más cualificados y la posibilidad de reclamar flexibilidad laboral; la contracara es la de los jóvenes que, ante un durísimo panorama laboral, lo ven empeorar todavía más con la intromisión de adultos formados y experimentados, requiriendo sus trabajos temporales.

Fotografía: juantiagues en Flickr

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