Ventajas y desventajas de las mujeres en el trabajo

El acceso de la mujer al mercado laboral ha supuesto el fin de muchas barreras, pero aún quedan muros por derribar como la gestión de los embarazos o la igualdad salarial.

Al hilo de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora el pasado 8 de marzo, nos preguntamos cuáles son las ventajas que tienen las mujeres a la hora de trabajar y con qué desventajas se encuentran. En el segundo capítulo todas las respuestas apuntan a la discriminación salarial o las dificultades que encuentran para conciliar la vida laboral y la familiar; mientras que en el apartado de ventajas destacan la lucha por una sociedad igualitaria y la reducción de la pobreza.

Una de las características de las sociedades democráticas como la nuestra es la igualdad entre todas las personas sin discriminación por sexo, raza, religión, ideología, etc. Sin embargo, durante muchos años el papel de la mujer quedaba relegado al ámbito doméstico, e incluso desde los poderes públicos vendían la idea de que las mujeres debían ocuparse de los niños y de sus maridos. Por suerte, esto ya es historia y cada vez más mujeres se han incorporado al mercado laboral rompiendo con los estereotipos.

Que su incorporación al mercado laboral ha servido para derribar el primer muro no quiere decir que ya esté todo hecho. Aún quedan muchas barreras por romper, como el denominado “techo de cristal” que impide a muchas mujeres llegar a los puestos de dirección de sus empresas o cobrar igual que sus compañeros masculinos por el mismo trabajo. Por suerte, la brecha salarial se va reduciendo, y cada vez vemos a más mujeres al frente de grandes empresas o instituciones públicas.

De vuelta al capítulo de ventajas, nos encontramos con que el acceso de la mujer al mercado laboral supuso una reducción de la pobreza. Con el paso de los años, el papel del trabajo femenino ha dejado de ser el del complemento al sueldo del hombre a convertirse en el sustento principal de cada vez más familias, lo que habla de los avances sociales en materia de igualdad y del enorme talento de unas mujeres que representan más de la mitad de los estudiantes universitarios.

Lo que nos lleva a hablar de la conciliación laboral. Se han introducido mecanismos para facilitar la conciliación, como el permiso por paternidad, complementario a la baja por maternidad, pero ser madre trabajadora sigue siendo muy difícil. Por eso, hay que intentar que las empresas introduzcan una flexibilidad horaria que permita compaginar la vida familiar con su trabajo no solo a las mujeres, también a los hombres, y evitar situaciones como despidos por estar embarazada.

Foto: Grandpa & Grandma T.

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