Las mujeres que hablan mucho pueden perder su trabajo

Que el lugar de trabajo es, además, un espacio social no hay duda: un trabajador promedio pasa de 6 a 8 horas diarias 5 días a la semana y naturalmente necesitas interactuar con tus compañeros de trabajo, algunos de los cuales te permiten estrechar vínculos y tener una amistad o simplemente compañerismo.

Las conversaciones en el pasillo, en la máquina de café o por el interno cuando no por medio de correo electrónico interno son, entonces, una realidad pero que no podamos negar su existencia no implica que haya suficiente aceptación por parte de los empleadores. De hecho, una investigación revela la incidencia del «exceso de conversación» en el trabajo, diferenciando por género.

El estudio realizado por un profesor de la Universidad de Yale contó con 156 participantes que fueron invitados a leer un artículo acerca de un jefe ejecutivo ficticio descrito como un hombre locuaz, una mujer locuaz, un hombre callado y una mujer callada, y con una tasa de competencia en una escala de siete puntos.

Estos jefes y jefas fueron transmitidos como hablador o silencioso basado en la frecuencia con que expresaron sus opiniones en relación con otros ejecutivos. Una calificación de siete se consideró el puntaje más alto de competencia.


Los participantes calificaron la competencia de los directores generales masculinos habladores con un promedio de 5,64, comparado con 5,11 para los hombres silenciosos. Las directoras habladores, por el contrario, eran vistas como menos aptas para sus puestos de trabajo, y sólo recibieron una calificación de 4,83 mientras que las calladas recibieron 5,62.

El estudio evidencia, así que cuando las mujeres tienen el poder, simplemente no tienen la misma licencia que los hombres de hablar mucho y que a las mujeres de mando se les exige un comportamiento que a los hombres en igual situación, no.

De esta manera, los hombres que dominan las conversaciones de oficina tienen más probabilidades de salir adelante, pero las mujeres que hacen lo mismo tienden a ser vistas como menos capaces.

Sin dudas, los prejuicios y la discriminación son los componentes que más fuertemente se evidencian en el estudio precedentemente citado y que si bien no son una novedad ya que integran el cúmulo de reivindicaciones que las mujeres bregan por conseguir y que incluye la igualdad salarial y el mismo acceso a los puestos de mando que los hombres. A lo que deberemos sumar las conclusiones de este estudio.

Fotografía: Victor1558 en Flickr

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