Las plataformas online se saltan la ley laboral

Basados en la actual crisis o en la baja productividad, cada vez son más las empresas que contratan personal “autónomo” para la prestación de servicios, bajo un cúmulo de exigencias y sin garantizar su seguridad social. Esta situación está generando serias disputas en España.

plataformas online ley laboral

Cuando se reduce la oferta laboral, la plataforma digital aparece como un salvavidas con variedad de opciones para los trabajadores independientes, también llamados autónomos. Algunos tienen suerte y logran hacerse con un empleo que le deja dividendos aceptables, pero no siempre gozan de la legalidad y/o beneficios establecidos por la ley.

Hay por ejemplo, empresas que tienen más de mil empleados, pero en nómina o debidamente registrados sólo figura un mínimo porcentaje (7%) por los que cancelan cuotas de seguridad social e impuestos, pero el resto no está en igualdad de condiciones.

Casos palpables son las firmas de reparto a domicilio, las prestadoras de transporte urbano, así como otras organizaciones online que promueven la economía colaborativa, las cuales alegan no tener el suficiente recurso para absorber al personal y establecer un contrato laboral, pero reciben grandes ganancias por concepto de productividad, y todo gracias a las relaciones mercantiles.

¿Las relaciones mercantiles son válidas?

Sí, lo son tanto como las laborales, sólo que en muchos casos y a conveniencia de pocos es mal interpretada o utilizada, restando protección al trabajador. El contrato laboral genera un pago por nómina y la cancelación de las cuotas por seguridad social, vacaciones retribuidas, bajas médicas, prestaciones y excedencias, entre otros beneficios que no a toda compañía le conviene saldar, sobre todo si se trata de un número elevado de empleados.

Mientras, en una relación mercantil son los autónomos quienes deben cancelar su propia seguridad social y asistencia integral y no gozan de indemnización en caso de que se dé por finalizado su contrato por causas ajenas a su voluntad. El único beneficio con el que cuentan es la libertad para ejercer diferentes oficios a la vez, sin exclusividades, y durante el tiempo que deseen. En ciertas circunstancias se les permite manejarse  bajo el concepto de freelancer, término usado para describir a aquella persona que trabaja por su propia cuenta.

Al trabajador laboral lo asesora la jurisdicción social en caso de presentarse algún problema, mientras que al mercantil lo asesora la jurisdicción civil. La marcada diferencia entre una y otra forma de empleo y la subutilización que hoy se hace de ellas, ha desencadenado un cálido debate en el que se le ha dado a los empleados diferentes connotaciones, entre ellas la de “autónomo dependiente” o “falsos autónomos” por cumplir con todas las exigencias de su empleador y no hacer valer los derechos que le confiere la ley, según la actividad desempeñada.

Proponen la figura de autónomos digitales

En medio de la discusión que se suscita actualmente en España, los autónomos exigen se revisen las plantillas de trabajadores de las empresas en línea y otras prestadoras de servicios, mientras que las empresas agrupadas en la asociación Adigital (Asociación Española de la Economía Digital) solicitan que se les permita actuar como hasta ahora lo han hecho, en libertad y sin obligaciones contractuales severas. Incluso, han hecho la propuesta de un cambio en la legislación que rige el tema, para crear la figura de “Autónomos digitales”, la cual a decir de los representantes de Adigital permitiría darles beneficios a los trabajadores tales como el pago de su Seguridad Social, asistencia en salud o retenciones fiscales, todo sin que haya una inspección a la empresa.

La Federación de Trabajadores Autónomos, ATA asegura que el cambio en la legislación puede ser un arma de doble filo, que permitiría en cierta forma legalizar a falsos autónomos. La legislación actual es muy clara, solo hay que cumplirla, ha dicho Lorenzo Amor, presidente de ATA.

Casos en disputa

Mientras se discute la forma de contratación de la plantilla con la finalidad de no afectar a los empleados ni a sus empleadores, el malestar en los autónomos sigue latente. Esta semana trabajadores de Deliveroo, empresa de reparto a domicilio que exhibe en nómina sólo a 80 empleados, paralizaron sus actividades alegando que no se les asegura la cantidad de trabajo ni las horas acordadas en el contrato de afiliación. Además, los más de dos mil trabajadores que sostienen una relación mercantil con Deliveroo exponen que se les exige hablar castellano y disponer de vehículo propio, así como darse de alta como autónomo, de modo que la empresa en línea gestiona y cobra el envío, subcontratando luego, algo que los hace dependientes, según denuncian.

La realidad de Deliveroo es también la de Glovo, su más cercano competidor. Y ni hablar sobre las empresas de transporte urbano que en los últimos años se han apoderado de las plataformas digitales, pero que por su accionar están bajo la mira de la justicia europea. Uber España cuenta con sólo 23 empleados en nómina, mientras que Cabify supera los 300. Aunque se desconoce hasta ahora el número de conductores afiliados a cada plataforma, se entiende que son miles por las licencias de alquiler de vehículos concedidas en el período de existencia de ambas operadoras. Estas empresas aseguran que cumplen con la ley. Lo que sucederá está por verse.

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