Camino del teletrabajo

Un estudio estadounidense calcula que en 2015 el 37’2% de la población mundial trabajará desde casa, lo que tiene beneficios como una mayor conciliación laboral y familiar.

Ningún aspecto de nuestro día a día escapa del poder de las nuevas tecnologías, y nuestro trabajo no es ninguna excepción. Archivos, correos electrónicos o chats circulan por la red, lo que ha ayudado a muchas empresas en sus comunicaciones, especialmente si tienen sus sedes u oficinas repartidas por diferentes ciudades. Una consecuencia inevitable del crecimiento de las redes sociales ha sido el auge del teletrabajo, «trabajar desde casa», que cada día ocupa a más personas. Tantas, que en 2015 podría emplear a más de un tercio de la población mundial.

Según un estudio de IDC, una consultora estadounidense, dentro de dos años el 37’2% de la población trabajará de forma remota; y pese a que la gran mayoría de teletrabajadores lo harán desde China o la India, la consultora afirma que el número de este tipo de empleados crecerá sustancialmente en Europa y en los Estados Unidos. A España todavía le queda camino por recorrer en este tema, ya que según la última EPA solo el 10% de empleados trabajaron desde casa, por lo menos, un día el año pasado. Y el número de empresas con programas de trabajo a distancia no supera el 20%.

Como pasa con todo, el teletrabajo tiene sus ventajas y desventajas. Entre los puntos fuertes destacan la mayor autonomía que tiene para el trabajador, para quien es más fácil conciliar la vida familiar y la laboral; el ahorro de tiempo y dinero en los desplazamientos -lo que a su vez reduce la contaminación- y ayuda a reducir el estrés laboral. Quizá este sea una de las grandes ventajas, ya que el estrés laboral es uno de los grandes quebraderos de cabeza de los trabajadores europeos. En España, el 70% de trabajadores afirma sufrirlo.

Entre los contras, los teletrabajadores señalan la falta de concentración como uno de los principales problemas, junto a las interrupciones, sobre todo, de los propios familiares. En la lista de problemas destacados también aparecen la adopción de malas posturas, alejadas de la convencional en una oficina, o el trabajar en cualquier sitio y no hacerlo siempre en el mismo lugar.

Uno de los mayores peligros es la soledad del trabajador, que podría ver como el «sentimiento» de pertenecer a un grupo se desvanece, algo que se refleja en una productividad menor, cuando uno de los objetivos del teletrabajo es aumentarla. Una de las formas de evitarlo es que la empresa los mantenga al día de las decisiones que se toman o que formen parte de ellos y manteniendo reuniones periódicas con ellos.

Fuente: infoempleo

Foto: sporras

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