Necesitamos emociones en el trabajo

Las emociones en el trabajo siempre fueron contraindicadas, sin embargo, una nueva corriente de Recursos Humanos invita a trabajar en su control y transformación para beneficiar el ámbito laboral.

«Cuando una persona tiene acceso tanto a la intuición, al cerebro creativo, al lado derecho y visual del cerebro y al lado izquierdo, analítico y verbal, todo el cerebro está trabajando. En otras palabras, hay una sinergia física que tiene lugar en nuestra propia cabeza. Y esta herramienta se adapta mejor a la realidad de cómo es la vida, porque la vida no es sólo lógica, es también emocional».
~ Stephen R. Covey

Muy frecuentemente hemos oído hablar que es necesario separar lo personal de lo laboral y no mezclar las emociones con el trabajo para poder avanzar en la escala profesional y no perjudicar la productividad; sin embargo ¿es realmente beneficioso reprimir las emociones en el trabajo? ¿No se puede sacar provecho de lo bueno y de lo malo de la vida social para volcarlo en aprendizajes laborales?

Hay toda una corriente de Recursos Humanos que piensa que las emociones son necesarias en el trabajo y que reprimirlas o separarlas durante tantas horas que uno se mantiene en el ámbito de trabajo puede ser perjudicial cuando no imposible debido a la cantidad de horas que un trabajador permanece en el puesto de trabajo con respecto a las que comparte en su entorno social.


Las nuevas tendencias de esta corriente buscan hacer desaparecer los cubículos o boxes que delimitan o separan a los trabajadores entre sí, para permitir el incremento de la experiencia social. Estos equipos están preparados para trabajar juntos, de «forma social», para conocerse entre sí y fomentar la camaradería en un espacio de trabajo productivo. Todos estos elementos permiten la construcción de un vínculo emocional más fuerte.

Y son las emociones las que nos hacen ser como somos, seres humanos con capacidades profesionales y laborales. En oposición con robots programados y automatizados.

Una emoción es un estado natural instintivo de la mente que se deriva de circunstancias, el estado de ánimo, o las relaciones con los demás. Se trata de cualquiera de los sentimientos particulares que caracterizan a un estado de ánimo, como alegría, enojo, amor, odio, terror, etc.

Las emociones sin duda tienen una gran influencia sobre la forma en que reaccionamos ante una situación o para nuestra toma de decisiones. Algo que es parte integral de nuestras vidas ya sea personal o profesional. Así que ¿por qué negar su presencia en el trabajo?

Por supuesto, lo que parece funcionar para la mayoría de nosotros es el «control de las emociones». Ahora, ¿qué es exactamente una emoción controlada? Creo que significa que no dejes que tus emociones te controlen, debes tener un control sobre tus emociones y lo más importante, la forma de actuar / reaccionar ante ellas.

Esto significa sentir las emociones, pero no ventilarlas cuando y como ocurren. Sin embargo, las mismas no deben ser guardadas en el interior para siempre, sino transformadas luego de la calma para que puedan ser expresadas de la forma correcta, sin apasionamientos, sobre todo si se trata de enojo o frustración.

Fotografía: mattscoggin en Flickr

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