Mentir en el currículum te saldrá caro

Pueden hacerte una prueba para comprobar tu currículumMentir a la hora de confeccionar nuestro currículum es algo que a casi todos nos ha pasado alguna vez por la cabeza. Disimular unos conocimientos poco sólidos, dilatar una experiencia profesional demasiado corta… A veces creemos que todo vale para optar a un trabajo, cuando en realidad se suele cumplir el refrán que dice «antes se coge a un mentiroso que a un cojo».

La mentira más habitual es la referida al nivel de conocimiento de idiomas que poseemos. Es increíble la facilidad con que aseguramos que tenemos un nivel «medio» de inglés, cuando a veces ni siquiera hemos pasado por una academia. Los encargados de seleccionar al personal desconfían de quienes no acreditan sus estudios de idiomas, pero a veces esperan hasta la entrevista para confirmar sus sospechas. Si el aspirante no demuestra una fluidez gramatical, de vocabulario y expresión oral en una lengua que no sea la propia, darán por zanjada la entrevista en pocos minutos. Y lo mismo ocurre con los que aseguran tener un nivel «alto» de castellano, catalán, euskera o gallego: ¿seguro que conoces todos los entresijos de estas lenguas y te expresas correctamente en cada una de ellas? Piénsalo bien antes de decidirte.

Otra mentira clásica: la de los conocimientos informáticos. Las empresas piden a los aspirantes que sepan manejar determinados programas. No basta con haber oído hablar de dicho programa o haberlo utilizado alguna vez de forma esporádica. Es probable que en la entrevista nos hagan una prueba y, si no la superamos, nos descartarán. Así que apunta en tu currículum solamente los programas informáticos que usas a diario o sobre los cuales has realizado algún curso de especialización.

Los más jóvenes acostumbran a mentir acerca de sus experiencias laborales, porque carecen de ellas. Algo comprensible pero poco efectivo si el seleccionador se toma la molestia de hacer unas llamadas. En el currículum tenemos que indicar las empresas en las que hemos trabajado antes, por lo que se puede llamar a ellas y pedir referencias del candidato. Y si éste no trabajó allí durante el periodo indicado o directamente no le conocen de nada, el seleccionador romperá nuestro currículum y pasará al siguiente.

Éstas son las mentiras más comunes, pero también existen otras que pueden pasar la criba del currículum pero que caerán por su propio peso durante la entrevista: carné de conducir, vehículo propio, edad, disponibilidad horaria o cambio de residencia. Por no hablar de que tu conducta gestual te delatará fácilmente: manos nerviosas, mirada perdida, sudores, balbuceos… Ingredientes que el entrevistador captará sin problemas y que puede interpretar como las consecuencias de una mentira. Así que ya sabes: ve con cuidado, la sinceridad ha de ser tu principal virtud.

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