Errores surrealistas en una entrevista de trabajo

Contra toda lógica y pronóstico el aspirante a un puesto de trabajo a veces comete errores en uan entrevista de trabajo, que van más allá de los nervios comunes, tomándose unas confianzas excesivas con el seleccionador o hablando más de lo recomendable. Fallos que le llevan en un instante a estar descartado.

estrechar manos entrevista

La carrera está apunto de comenzar, todos los corredores están en sus puestos, estiran los músculos de las piernas una última vez, se mentalizan, respiran, preparados, listos y a ganar!. Pero, de repente uno de ellos, contra toda lógica y pronóstico empieza a saludar al público de manera natural, olvidándose por unos segundos de que está compitiendo.

Esta imagen que es casi de chiste, nos viene fenomenal para ilustraros análogamente algunos de los errores casi humorísticos y surrealistas que cometen los candidatos a un puesto de trabajo durante una entrevista. Algunos de ellos os dejaran atónitos de lo inverosímiles que parecen, pero lo cierto es que son reales, como el deportista del ejemplo, los aspirantes a veces pierden el norte cuando son entrevistados.



Dicho lo cual pasamos a continuación a presentaros una lista de los 10 fallos más llamativos en entrevistas de trabajo, basada en una encuesta a 3.061 personas publicada en el portal de Internet CareerBuilder.com. Además de sonreírnos y abrir los párpados ante el desconcierto, vamos a aprovechar para reflexionar sobre estas equivocaciones que hacen que pasemos directamente a la carpeta de “descartados”.

1. Un aspirante a un puesto de trabajo que tiró de la cadena del wáter durante una conversación telefónica con el entrevistador.
2. Un demandante de empleo que abandonó la sala de entrevistas debido a que su móvil sonaba y la charla era “privada”.

Estar hablando con cualquier persona y dejarla esperando por contestar a una llamada de teléfono, cuando menos es incómodo y molesto. Pero si a esto añadimos que el que espera es el entrevistador, se está evidenciando la falta de respeto y la poca importancia que se le concede a la entrevista. En un descuido el móvil puede sonar, pero de ahí a contestar o abandonar el despacho va la distancia suficiente como para ganarse un “NO, ADIÓS “cuando se vuelve a entrar en la sala con el “¿bueno, por dónde íbamos?”.
No hay que mostrar una actitud servil, ni mostrarse reiterativo con excesivas reverencias o alabanzas hacia el entrevistador, pero sí es fundamental adoptar un estilo humilde y atento.

3. Una persona que aprovechó la entrevista para pedirle al seleccionador que lo acercara a su casa al final de la misma.

Por mucha cercanía y amabilidad que demuestre el seleccionador, hay que seguir manteniendo las formas, tanto en las posturas corporales como en el lenguaje, procurando no abusar de la confianza que nos conceden. Si el entrevistador nos tutea, es un permiso implícito para que nosotros lo hagamos, pero no antes.

4. Un candidato que aseguró al entrevistador que no se quedaría mucho tiempo en el puesto de trabajo, ya que esperaba recibir una herencia de su tío, quien “no tenía buena pinta”.

No se puede presentar una candidatura haciendo énfasis en la temporalidad y finitud de la misma. Frases como “hasta que encuentre algo mejor, mientras me sale otra cosa, hasta que mi amigo y yo montemos la empresa, etc.”, dan una imagen de persona con poca motivación, que va a abandonar el puesto en cualquier momento, y que representará más costes que beneficios a la empresa, pues se irá en cuanto haya sido formado.
Una cosa es ser sincero y honesto, y otra muy distinta dar a entender que la compañía es tan sólo un pañuelo de usar y tirar, en el que no se tiene especial interés.

5. Un aspirante que olió sus axilas cuando iba a sentarse para ser entrevistado.
6. Una persona que sacó un cepillo y comenzó a peinarse durante la reunión.

Es obvio que con los nervios el cuerpo sigue su curso y se suda más, pero preocuparse en exceso por ello puede acarrearnos situaciones tan incómodas como ser observados olisqueándonos con gesto de asco, o acabar distrayendo al otro con movimientos compulsivos como pasarse el dedo por detrás de la oreja, ajustarse una y otra vez el nudo de la corbata o “sorber” continuamente aire (en el mejor de los casos) como si se estuviera constipado.
La higiene y el cuidado en la ropa se valoran en gran medida, con lo que un exceso de maquillaje, uñas sucias, barba de dos días y la camisa por fuera (por muy de marca y de moda que esté) suele limitar el acceso a un puesto. Un piercing, un tatuaje o el peinado no afectarán para ser mozo de almacén o en trabajos de taller, pero cerrarán puertas si se pretende ser comercial, consultor o estar de cara al público.

7. Un demandante que se negó a entregar una muestra de su caligrafía debido a que todo su grafismo era para la CIA y estaba considerado como “información clasificada”.

Como ya os comentábamos en otro artículo, no son pocas las empresas que ya empiezan a complementar la entrevista oral con la grafoescritura para obtener rasgos de personalidad del candidato. De ser así, no tienes que prepararte ni intentar falsificarla, tan sólo escribir lo más relajado posible, pero no es aconsejable que hagas demasiadas preguntas que den a entender que desconfías de la eficacia de esa técnica o del uso que vayan a hacer de ello.

8. Un aspirante que dijo haber sido despedido de su último trabajo por haber golpeado a su último jefe.
9. Un candidato que rechazó la oferta de comida después de la entrevista debido a que no quería llenar su estómago de grasa antes de salir a beber.

Aunque los ejemplos de la encuesta parecen infrecuentes de tan explícitos que son, lo cierto es que en las entrevistas hay que cuidarse de hacer comentarios que hagan alusión a conflictos con compañeros de trabajos anteriores, o problemas de índole personal, porque no es el mejor momento para poder dar más explicaciones que pongan los datos en su contexto, haciéndolos así más tolerables o comprensibles.
Pese a que se valora la franqueza y no hinchar el currículum, la honestidad no significa dar detalles gratuitamente de las desavenencias previas. No obstante, los entrevistadores tienen práctica en detectar mentiras y suelen ponerse en contacto con los contratadores previos, por lo que no es recomendable decir que en el empleo anterior se ganaba más si no es así, ocultar razones de despido, etc.

10. Una persona que se presentaba a un puesto de contable aseguró ser una persona fuerte en “relaciones sociales” y no en “números”.

Es imprescindible ir asesorado no sólo acerca de la empresa y el sector, sino del puesto en concreto. Es bueno ser espontáneo y no llevar las mil y una frases hechas que suenan a ensayo, pero hay que cuidar las respuestas, tomarse un tiempo para responder, tolerar los silencios y no hablar por hablar, porque se puede terminar diciendo auténticas tonterías o dar una imagen incoherente.

Foto: Number One-Brasilia

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