Entrevistas de trabajo

Cómo prepararse para una entrevista de trabajo, además de un buen curriculum, y una buna presencia, es indispesable una acitud que acompañe la situación.

La entrevista laboral es una situación definitoria, tanto para el postulante como para el seleccionador, lo que se debe tener en cuenta aquí es que es una instancia evaluativa, no sólo del seleccionador sino del postulante también, ya que no sólo asiste a la entrevista para la evaluación del selector sino que espera conocer y también estimar, si el puesto de trabajo ofrecido responde efectivamente a los que él quiere y puede realizar.

Previamente a la asistencia de la entrevista, se deben observar cuestiones indispensables; en la presentación personal se debe prestar especial atención a la presentación física y vestimenta, a la actitud, que debe ser positiva, al vocabulario, adecuado a la situación y al lenguaje gestual. Es recomendable una lectura previa del currículum, para asegurarnos que se adapta al puesto de trabajo buscado o a la empresa a la que se presenta, y el repaso previo a la entrevista permite refrescar los puntos marcados. También es conveniente familiarizarnos con la empresa que podría ser la potencial empleadora mediante comentarios de terceros, pagina web y folletería.

Al llegar a la entrevista podemos encontrarnos con dos tipos; individuales y grupales, estas últimas es donde participan más de un postulante, pueden ser conducidas por más de un entrevistador. En general este tipo de metodología se utiliza para observar las conductas de los postulantes y el desenvolvimiento dentro de un grupo ya que se les pide que resuelvan diferentes problemáticas. Y en el caso de las entrevistas individuales. Es donde el entrevistador se encuentra con el postulante y le pregunta por aquellos aspectos que considera importantes y necesarios. Una vez en la entrevista, existe una estructura básica predeterminada a seguir que consta de 4 partes: presentación y saludo, preguntas del entrevistador, preguntas del postulante y despedida o cierre.



La presentación y saludo es el primer contacto, donde se debe tratar de establecer una buena relación con el entrevistador. Se debe procurar respetar el ritmo que propone el entrevistador y recordar que el interlocutor no sólo estará atento a las palabras sino también al lenguaje no verbal.
Las preguntas del entrevistador, las realiza para constatar el perfil que el postulante posee con el requerido para el puesto y para corroborar la información suministrada por el curriculum vitae-
Las preguntas del postulante estarán referidas al perfil de la búsqueda y de la empresa que lo solicita. Se aconseja realizarlas una vez que el entrevistador haya culminado con sus preguntas para que no sienta que estamos tomando las riendas de la entrevista antes de que nos sea concedida la posibilidad de hacer uso del dominio de la situación.
La despedida o cierre es tan importante como el saludo y es el momento para evaluar lo acontecido y para expresar las palabras finales, se debe consultar cómo prosigue la búsqueda y quedar a disposición para una nueva entrevista, en caso de que así lo requieran.

Antes, la selección de las personas se basaba principalmente en la experiencia del individuo. En la actualidad, la decisión en la incorporación de una persona, no está tan restringida a las características del puesto de trabajo, sino de las competencias y potencialidades que cada uno posee.

Los representantes de la empresa, organizaciones e instituciones, buscan personas con talento, con capacidad para resolver problemas, autónomas, proactivas, flexibles y polivalentes.
El desafío en la actualidad es demostrar que se posee la capacidad para lograr los resultados esperados, superar objetivos y otorgar valor agregado a las tareas que se realizan. Aunque no existen fórmulas, hay técnicas que pueden ayudar a superar la prueba. Es importante hablar sólo lo justo y lo necesario. Demostrar atención es una forma de agradar al entrevistador.

La entrevista de selección es una de esas situaciones donde más se exponen las emociones. No obstante, hay algunas técnicas que se pueden considerar. En principio, hay que reconocer que todos los seres humanos somos sensibles a la impresión que causamos en los demás y que todos deseamos el reconocimiento del otro. Esta es una necesidad básica, pero es necesario dejar de lado por un rato todas las emociones que pudieran resultarnos contraproducentes en nuestra presentación. Por ejemplo si nos consultan acerca de un trabajo previo y mostramos bronca, enojo o una actitud despectiva, sin lugar a duda puede ser un punto negativo.

Algunas pautas a tener en cuenta a la hora de la entrevista es conservar una postura amable y cordial, sobre todo el saludo, que debe ser acompañado con una sonrisa y un agradecimiento por el tiempo otorgado. También es importante detectar el estilo del entrevistador y hacerlo sentir que maneja la reunión. Para esto, hay que estar dispuesto a escuchar. Cuando le hagan una pregunta, hay que contestarlas no explayarse sin antes asegurarse de que está contestando. Si le dan lugar o le piden más datos, entonces trate de responder dando ejemplos concretos. Mientras tanto, no olvide sonreír de vez en cuando.

En imprescindible mantener la mirada en el interlocutor; no pierda de la vista en ningún elemento del escritorio y mucho menos la dirija hacia una ventana, ya que demostrar atención es una manera de agradar al otro. Al finalizar con la conversación, es preciso agradecer la amabilidad y las explicaciones de la forma más natural posible.

Otro factor a tener en cuenta, es por ejemplo el horario, debe ser puntual, esto no quiere decir llegar más 10 minutos antes, y jamás retrasarse un solo minuto. Mantener la calma en las expresiones para no denotar ansiedad, como es el caso de mirar el reloj. Tampoco hay que trata de leer los papeles que haya arriba del escritorio, ni involucrarse en discusiones que impliquen tomar un partido, ya sea político, deportivo, entre otros. Siempre de debe estar seguro de sí mismo y no dudar, como tampoco extenderse con cuestiones personales. Por último, hay saber que no vale la pena mentir, ni exagerar en ninguno de los aspectos, ya que fácilmente se podrá comprobar la veracidad o no, de lo que se está afirmando.

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