El poder de un elogio

Una vez que el ser humano ha cubrido sus necesisades básicas necesita seguir subiendo escalones. De igual modo ocurre en el plano laboral en el que el dinero no lo es todo sino que además los empleados esperan sentirse motivados a través de recompensas y mediante el diálogo con los directivos. Es el arte de elogiar al empleado: más que un capricho, una necesidad.

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Rosabeth Moss Kanter, autora y asesora de dirección dijo en cierta ocasión: La retribución es in derecho. El reconocimiento es un regalo. A veces no nos damos cuenta pero la capacidad de saber motivar y premiar a los empleados es una potente herramienta de trabajo con beneficios infinitos para la empresa. Es obvio que las personas necesitamos trabajar para poder vivir por lo que un puesto de trabajo sin remuneración económica alguna no tendría razón de ser. Hasta aquí todo está claro.

Ahora pensemos por un momento en la famosa pirámide de Maslow: una manera eficaz de representar gráficamente las distintas necesidades del ser humano. Si te fijas bien en la pirámide comprobarás como una vez que tenemos cubiertas las necesidades básicas siempre tendemos a añorar otras carencias. Necesitamos sentirnos seguros, aceptados socialmente y auto realizados.

Por tanto no es muy difícil que un empresario se dé cuenta que si sus empleados se quedan siempre en la base de la pirámide nada va a funcionar. Esto no va a ser solo negativo para el propio empleado sino para la empresa en general. Entonces ¿por qué no abrir la mente de una vez? En pleno siglo XXI, en la era de tanta psicología empresarial, de tantas revoluciones tecnológicas aún hay empresarios que no comprenden que el dinero no lo es todo para el trabajador. Si tienes la suerte de no ser uno de ellos te felicitamos y te ofrecemos nuevas ideas y si lo eres te damos todas las claves para que dejes de serlo.

Es increíble pero, a menudo, el poder de un ¡Bien hecho! expresado con sinceridad puede motivar profundamente a un trabajador. Especialmente en los primeros meses en una empresa o en el caso de trabajadores que han encontrado su primer empleo un par de palabras de agradecimiento son ese pequeño empujón que permite al trabajador sentir que es ahí donde quiere estar y, sobre todo, que merece estar ahí.

Las empresas están llenas de trabajadores que son auténticos diamantes en bruto a los que la inseguridad o el miedo a hacerlo mal les impiden sacar al exterior todo su potencial. A veces ocurre que, un jefe que se dé cuenta de ello, felicita al empleado incluso antes de que este haya demostrado su valía y este sencillo acto se convierte precisamente en el elemento que genere un cambio de actitud. A partir de aquí el trabajador coge confianza y todo va sobre ruedas.

También hay quien opina que lo más motivante que puede hacer alguien por otra persona es escucharlo. No olvides esto. Una buena táctica puede ser la más sencilla. Preguntarles cómo se sienten, qué necesitan, qué expectativas tienen en la empresa. Háblales de tus planes, cuéntales que vas a hacer. ¡Entusiásmales! ¡Hazle formar parte del proyecto y déjales dar sus opiniones! Todo esto se volverá a tu favor en poco tiempo. Y además es completamente gratis.

Hemos hablado del método espontaneo e informal más barato (aunque no por ello menos efectivo) de cuantos se pueden aplicar. Pero hay muchos más. Tantos como tipos de jefes. Hay quien prefiero decirlo por escrito y envía felicitaciones a sus empleados a través de cartas de reconocimiento en las que les agradecen sus ideas, contribuciones o incluso les felicitan en fechas especiales como cumpleaños.


Como decimos la imaginación juega un papel importante en esta tarea. Hay quien opta por premiar a los empleados que más ideas originales o sugerencias prácticas para la empresa generen. Hay quien utiliza incluso juegos del estilo al popular juego de los nombres. Se utiliza en empleados que están de cara al público. Cada vez que un empleado da las gracias a un cliente por su nombre pide al cliente que anote el nombre del empleado en una papeleta y la deposite en un buzón. A los empleados que obtienen el mayor número de papeletas se les concede un premio en metálico. ¿A qué es un método eficaz? Como este hay cientos de juegos al alcance de cualquiera en libros, páginas web e incluso en tu propia mente. No subestimes el poder de estos aparentemente juegos sin importancia.

Otro método muy utilizado son las recompensas en equipos. Hay grandes multinacionales que ofrecen recompensas bastante espectaculares a sus empleados dependiendo del número de ventas que realicen. Estas proponen a sus trabajadores realizar viajes de varios días a algún lugar del mundo. A menudo se hacen importantes desembolsos en estas actividades que también dan lugar a buenas dosis de imaginación. Hay empresas que llevan a sus empleados a realizar viajes de aventura de bastante riesgo y emoción.

Otro premio utilizado por las empresas es el de la formación adicional orientada al desarrollo profesional de las personas. Consiste en ofrecer a los empleados la posibilidad de ofrecer cursos e incluso costosos máster para completar su formación. Esto hace que se sientan realizados profesionalmente y que tomen esto como una recompensa a su esfuerzo.

Las personas no quieren estancarse, quieren aprender cosas nuevas y evolucionar. Por ello este será el dinero que mejor emplees puesto que es algo positivo para ambos: una inversión suya y tuya que a largo plazo repercutirá en el buen funcionamiento de la empresa. Cuanto mas formados estén los empleados mejor para ambas partes. Por supuesto, la recompensa máxima que puede practicar un jefe es un ascenso. Esto dará al empleado más responsabilidad pero también más dinero y más autonomía.

A veces ni siquiera hace falta ser imaginativos para recompensar. Regálale una cesta de turrones por Navidad, obsequia al grupo con el último best seller internacional relacionado con el mundo de la empresa, deja un pequeño post de agradecimiento en la mesa del empleado, dele un poco más de responsabilidad en la próxima ocasión si cree que lo está deseando, dale un apretón de manos, invítalo a comer o incluso simple y llanamente, ¡Sonríele! Utiliza el método que quieres pero, por favor, recompensa. ¡Confía en el inmenso poder de un elogio!

Foto: Jezz Belmonte.

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