Cómo trabajar en equipo

Los trabajos en equipo son comunes en las grandes empresas. Frecuentemente optan por resolver una tarea formando un grupo con integrantes capacitados, pero ante posturas diferentes, lo normal es que surjan conflictos que habrá que resolver de la manera más apropiada posible.

En los empleos, muchas veces se plantea la necesidad de resolver o trabajar en equipo, sea por una circunstancia especial o por práctica habitual. Lo cierto es que no siempre puede resultar una tarea sencilla; es probable que al momento de poner manos a la obra surjan conflictos, desacuerdos o inconvenientes. Esto se debe a que, las personas tienen variadas formaciones, cada quien aporta sus diferentes ideas acerca de cómo hacer su trabajo y cómo llegar a sus metas. Estos puntos de vista discrepantes pueden llevar al conflicto, ya que quizás se presente un enfrentamiento entre quienes posean posturas distintas ante una misma situación.

En muchos casos, el equipo termina consumiendo gran parte del tiempo que se dispuso para trabajar, resolviendo las cuestiones negativas que pudieron surgir entre dos o más miembros del grupo, que puede ser marcadas por malos temperamentos y debates intensos.
Para mantener el orden, las relaciones y tratar de no llegar a un tenor en el cual se cree la necesidad de resolver un conflicto, lo ideal es procurar un clima de buen compañerismo. Esto se logra dando confianza a los colegas de equipo y teniendo la habilidad de poder manifestar cuando se hizo un buen un trabajo. Básicamente esto se logra con palabras de soporte y confianza que levantan el espíritu de cualquier grupo de personas.

Al trabajar con pares, es importante saber escuchar las ideas y no adelantarse a elevar un juicio hasta que sean completadas, hay que dejar la ansiedad de lado y dar la oportunidad de que cada quien se exprese libremente hasta que decida que su idea haya sido cerrada. La actitud flexible es fundamental, ya que teniendo otras ópticas en cuanto a un mismo objeto, podrá enriquecer y tener una visión más amplia. Es lógico que cada persona crea que su postura es la correcta o la verdadera, pero en este tipo de trabajos hay que aprender a aceptar y aplicar ideas ajenas. Para esto, siempre consultar a los compañeros sobre sus opiniones para fomentar un ámbito en el cual todos puedan sentir que su palabra es importante y cuenta para la realización del trabajo en cuestión.




Lo interesante es conseguir una comunicación en la cual se puedan plantear tanto las ideas como las disconformidades sin molestar al compañero. En este juego, las malas interpretaciones llevan un papel importante, porque muchas veces se dice algo que se entiende de una manera distinta, se debe ser cuidadoso en el uso del tono, y no utilizar un lenguaje imperativo, más bien reemplazarlos por sugerencias.

Aunque se tomen todos los recaudos y se mantenga siempre una cuota de cuidado y respeto, algunos conflictos son frecuentes en todo grupo. Lo fundamental es poder resolverlos de manera constructiva, en una formar cooperativa y comprometida.
En el caso de enfrentarse a uno, no es conveniente ignorar o hacer de cuenta que nada pasó, porque esto no lo hará desaparecer, cuanto más se dilate más grande se hará y más costará resolverlos, ya que con el paso del tiempo las personas más se encerrarán en su postura. Así que la opción más viable es disolverlo y continuar adelante. Para esta disolución, hay que enfocarse en el problema y hechos concretos, para dejar de lado las emociones y susceptibilidades. En el caso de una confrontación, cada quien tiene derecho a manifestar su opinión y postura respecto al desacuerdo, siempre en un tono de conversación. Lo ideal es que haya un mediador con postura neutral que juegue el rol de nexo para llevar adelante el diálogo y que todos puedan expresarse sin sentirse amenazados por una interrupción que evitará culminar el concepto.

En este tipo de conflictos, como en muchos otros, no hay una verdad y una mentida, sino que hay posturas diferentes con puntos intermedios que pueden ser de intersección, hay que saber utilizar estos para ser concesivos con las ideas enfrentadas.

Frecuentemente, el clima se torna más tenso y las actitudes mas hostiles, lo que lleva a los miembros a tomar una postura a la defensiva y a la negación. Esto resultará contraproducente para continuar ya que ante un ambiente negativo, se obtendrán resultados negativos.
Una vez que todos hayan podido manifestar su opinión, es posible preguntar si quedaron dudas sobre alguna de ellas y buscar los puntos positivos en los cuales hay posibilidad de concordancia y avanzar en ellas para llegar a un consenso. Claro que este proceso lleva un tiempo, que dependerá de la cantidad de integrantes, la magnitud del problema y la actitud de los participantes del mismo.
El conflicto si es manejado y resuelto de manera correcta, puede resultar productivo ya que mejorará las relaciones interpersonales del equipo; potenciará las habilidades de comunicación, ayudará a la toma de decisiones de forma efectiva, elevará la motivación y el compromiso, incrementará la creatividad y ayudará a aumentar la cohesión del grupo.

Algunas claves para impulsar el trabajo en equipo, y maximizar el desempeño, es que cada integrante del mismo tenga la habilidad de tener el poder o manejar algo específico de lo cual pueda sentirse responsable.


Cuando sea adecuado y la situación lo requiera, no hay que temer en delegar alguna tarea, en el caso de que la persona a quién se le ha delegado una misión, no cuente con los conocimientos necesarios, es preciso darle los elementos y las instrucciones para que puede desarrollarse y concluir con lo asignado. En estos casos y tratándose de pares, hay que tener cuidado de no ponerse en un lugar de superioridad, si bien pueden haber tomado a una persona como líder grupal, no hay que perder de vista que todos están a la misma altura, esto no quiere decir que no se debe tomar un rol orientativo en caso de estar en condiciones de hacerlo. En otros casos también, lo más apropiado es mantener una postura más marginal, de observador, que no implique desinterés o desvinculación del trabajo, simplemente salir por un momento del protagonismo para evaluar o aprender de los compañeros.

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