Trastornos del comportamiento

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Los trastornos del comportamiento son las llamadas “conductas antisociales”, en las que no se respetan los derechos de los demás ni las normas sociales. Se caracteriza por el rompimiento o quebrantamiento de las reglas y normas sociales apropiadas para la edad.

Los especialistas suelen diagnosticarlo en la infancia y es el motivo más común para que los envíen a algún tipo de evaluación o tratamiento de salud mental.Aunque no todos los trastornos del comportamiento son iguales y suelen aparecer en el transcurso normal del desarrollo de un niño, en el mismo momento en que persisten en el tiempo más allá de lo que se consideraría dentro de los parámetros normales y en un grado de intensidad “llamativo”, la conducta quedará determinada como una conducta problemática.

Estos trastornos crean patrones de comportamiento donde se identifican problemas emocionales y se crean dificultades interpersonales y sociales en el transcurso del desarrollo de los niños y adolescentes que se encuentran encasillados dentro de esta patología.Algunas señales del trastorno del comportamiento son: la falta de responsabilidad, la conducta transgresora, la violación del derecho de los demás, la agresión física, la mentira, etc.



Es muy común observar que a medida que los chicos crecen su conducta va cambiando y van probando también nuevos límites, para eso utilizan ciertas actitudes que le son comunes a todos los pequeños en algún momento de sus vidas, tales como contestar o replicar cuando algo no les gusta.No existe ninguna técnica para mejorar los problemas de comportamiento porque, como todos somos únicos e irrepetibles, lo que puede funcionar con determinado chico puede no generar ningún tipo de efecto en otro.

Según Nadia Flor de Ecuador, quien envío un artículo sobre como tratar de resolver algunos desordenes del comportamiento que son comunes en niños de edad escolar, los comportamiento más frecuentes son: la mentira, el robo, agresión, ansiedad y depresión. También presentó algunas formas de tratarlos antes de que se vuelvan más complicados y requieran la asistencia de algún profesional.Con respecto al niño que miente, el artículo señala que el niño suele mentir como resultado de un sentimiento de frustración. A partir de los 6 o 7 años los pequeños ya tienen conciencia de que han mentido y por esta razón lo ocultan.

Sin embargo, los invade el sentimiento de culpa.Dentro de las razones por las cuales un niño puede llegar a mentir son:por imitar a los adultos: El niño se da cuenta que los adultos mienten cuando les interesa,- para complacer a alguien,para no hacerle daño,por predisposición en su personalidad. Ante la situación de mentira también nos encontramos con diferentes tipos de niños: el tímido y el exagerado. El primero negará la mentira cuando sea descubierto y el segundo tenderá a exagerarla más. – para llamar la atención, para evitar un castigo, – por vanidad o para agradar,por no tener la capacidad de distinguir entre lo real y lo imaginario.

Es necesario tener en cuenta que una vez que se descubre la mentira es necesario enseñarle al pequeño sobre la importancia de la honestidad y sobre las implicancias de mentir. Otro aspecto importante es tratar de determinar cuáles son las causas o motivos por los cuales el niño miente.El niño que roba, es un niño que tiene un profundo sentimiento de frustración. Cuando el niño se inicia en esta conducta, fácilmente la convierte en un hábito, pasando de pequeños hurtos en casa a robos cada vez mayores.

El problema radica muchas veces en que el niño que roba lo hace sin necesidad, es decir, en su casa no le hace falta nada. Bajo estas circunstancias, algunas de las razones por la cuales un niño roba son:
por impulso, actúa sin reflexionar,
por culpabilidad (para que le castiguen)
para tomar protagonismo ante compañeros,
para compensar el sentimiento que tiene de carencia afectiva o de abandono
por agresividad Ante esta situación, apenas los padres se percatan de que su hijo roba, deben actuar de inmediato o bien cuando tengan algún indicio de que puede estar cometiendo este tipo de comportamiento. Esta conducta no puede ni debe ser ignorada.

El niño debe saber que este tipo de conductas tiene consecuencias, la primera será devolver lo sustraído y luego pedirle disculpas a quien se le deban.Si esta conducta persiste o si se vuelve mas agresiva o preocupante se debe dar intervención de forma inmediata a un profesional especializado.Cuando hablamos de un niño agresivo, debemos tener en cuenta que las “primeras conductas consideradas realmente como agresivas aparecen entre el 2º y 3er año de vida cuando se siente frustrado por no ver cumplidos sus deseos; entonces, el niño araña, muerde, pega,…. Antes de esta edad, lo que muestra el niño es rabia, mediante pataletas y gritos”.

La agresividad expresada verbalmente se puede apreciar específicamente a partir de los 4 años.Esta etapa de agresividad es normal en todo niño. El problema radica en que muchos niños continúan mostrándose agresivos y esté comportamiento se convierte en una conducta problemática que puede radicar en la intervención de un profesional que abarque el problema desde su globalidad, tomando en cuenta el grado de agresividad, la edad de aparición y su permanencia en el tiempo, además de buscar su raíz mas profunda para poder quitar el mal desde lo profundo. Los especialistas aseguran que “generalmente, tras este comportamiento hay una baja autoestima, un ser que lucha por autoafirmarse y/o la expresión de un exceso de tensión o angustia que no encuentra otra vía de escape. Para unos, la agresión es una forma de dominar al grupo y para otros es imitar lo que han visto o vivido en casa,…”.

Para lograr algún cambio en dicho comportamiento, habrá que incidir directamente sobre las causas que lo originan, además de educarle en el control de sí mismo. La agresividad no solo es contra ellos mimos o contra sus seres queridos sino también que son agresivos contra los demás“Cuando un niño se muestra una conducta agresiva contra los demás, se le apartará del grupo, provocando en él una reflexión, sin reñirle ni culparle, y haciendo que continúe su juego sólo hasta que decida volver a integrarse al grupo con otra actitud más adecuada”, aseguran en el artículo. Encontramos en este grupo también a los niños que: juegan continuamente con fuego o dañan a los animales. Son casos que requieren una rápida intervención, pues están poniendo en peligro su propia vida y la de los demás. Con respecto a la auto agresividad (Suicidio, Autolesionarse, etc.), podemos señalar principalmente que las estadísticas aseguran que el suicidio el poco frecuente en niños menores de 10 años, pero si es mucho mas frecuente en edades cercanas a la adolescencia.

Esta situación tiene algunos síntomas, signos o pautas que deben llamar a la reflexion si es que se presentan: – el mostrarse “especialmente triste” perder interés por las cosas que le rodean- perder el apetitoalteraciones del sueño (en exceso o en defecto)- decir cosas negativas sobre sí mismoLa mayoría de los casos requerirán un trabajo más profundo por parte de un especialista infantil, e intervenir de forma rápida mediante un tratamiento.

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