¿Para qué sirve un tándem de idiomas?

Aprender una lengua es una tarea ardua y que se debe plantear como un reto a largo plazo. Para ello, es conveniente empezar desde el principio y continuar trabajando laboriosamente para asumir conocimientos como el vocabulario, las conjugaciones, etc. Sin embargo, hay algo que no se puede conseguir a base de libros y a la antigua usanza: el acento y la soltura al hablar un idioma extranjero. Para ello, lo mejor de todo es pasar temporadas en un país donde se hable la lengua que quieras aprender, pues aclimatarse y empezar a hacer amigos extranjeros es la mejor de las recetas para empezar a interiorizar las bases de un idioma. Lo que ocurre es que no todo el mundo tiene la oportunidad de vivir en el extranjero durante una temporada, pues ello requiere un gasto económico, además de un tiempo precioso que no todo el mundo tiene.

Sin horarios y de manera amigable también se puede aprender un idioma.

Para aquellos que se vean frustrados ante la imposibilidad de practicar la lengua con nativos hay una táctica muy de moda últimamente y que nunca falla: el tándem de idiomas. El objetivo de un tándem es el de que dos personas que hablan idiomas distintos se reúnan para charlar y mejorar sus conocimientos. En foros y universidades existen servicios en los que encontrar un compañero idiomático, aunque también es común contactar a través de algunas academias y en los anuncios de las escuelas oficiales de idiomas de cada comunidad.

Una vez dispongamos de una persona con la que practicar el idioma, los pasos a seguir son muy fáciles. Lo mejor es que se produzca una relación de intercambio cultural y lingüístico, y que ambos practiquéis en vuestra propia lengua para ayudar al otro. Lo que se suele hacer es quedar en un lugar agradable para tomar algo, como un café o un bar, y allí podéis hacer una hora de conversación en la lengua de cada uno. No se trata de clases privadas o de encuentros serios y formales… al contrario, puede ser una oportunidad de practicar el idioma mientras se acostumbra el oído al acento o se aprenden expresiones coloquiales que no se encuentran en los libros o que no se enseñan en academias.

Recomendamos empezar a realizar un tándem cuando se cuente con un nivel suficiente como para poder mantener una conversación semi-fluida. No te adelantes y espera a tener un nivel medio, en un momento en que ya puedas empezar a hablar de ti mismo y de las cosas que te rodean. Si combinas este entrenamiento oral junto con las clases, verás como avanzas a pasos de gigante. También es una buena opción para aquellos que ya tengan un nivel alto o muy alto y que ya no tengan más oportunidades de seguir practicando, pues un intercambio como este es perfecto para mantener el nivel.

Como ves, practicar idiomas sin salir de tu ciudad no es tan difícil… ¡y se pueden hacer amigos!

Foto por alis dair en Flickr

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