Organizar el tiempo en verano para niños pequeños

Las vacaciones de verano son un período de tiempo para que los niños descansen de la escuela y disfruten. Sin embargo, los padres tienen la responsabilidad de organizar el tiempo estival para evitar que los niños desperdicien el día frente a la consola y aprendan, hagan nuevas amistades y pasen tiempo con la familia.

Los deberes de verano son cada vez más presentes a medida que los niños pasan de curso, llegando a sumárseles las horas de estudio para recuperar asignaturas o los cursos de idiomas de verano. Después de una o dos semanas de descanso (campamentos, viajes con la familia o escapadas a casa de los abuelos) hay que intentar organizar unas rutinas diarias que ayuden al niño a afrontar las tareas escolares para el verano.

Además de su tiempo de juego, deporte, playa o piscina conviene que todos los días los niños dediquen un tiempo suficiente, en función de su edad, a repasar los conocimientos que ha adquirido durante el curso. No obstante, el calor y las ganas de divertirse pueden hacer más difícil que realicen estas tareas escolares que durante el devenir normal del curso; en estos casos, los padres pueden aplicar estas dinámicas para organizar unas vacaciones de verano lúdicas y académicas:

Estudiar utilizando materiales nuevos

Los niños deben repasar cada día un poquito de lo aprendido a lo largo del curso, pero esta tarea no debe hacerse con libros y materiales que ya han visto día sí y día también a lo largo de nueve meses de clases. Asimismo, emplear estos materiales no ayudará al pequeño a entender aquellos putos que no comprendió en su momento; ya que es abordar el mismo problema desde una misma óptica.

En su lugar, el mejor recurso para los padres es evitar los deberes ‘convencionales’, ser creativos y aprovechar las nuevas tecnologías para organizar unas tareas que sean diferentes y divertidas. En función del tiempo disponible, pueden ser los propios padres quienes organicen estos ejercicios, aunque también se puede recurrir a las páginas web con actividades de repaso pensadas para todas las etapas académicas.

Repasar lo básico mediante juegos y tareas divertidas

El horario de tareas debe reservar un tiempo a fomentar la lectura con libros que se adapten a la edad y los intereses del niño, a poder ser, en compañía de los padres. También es importante fomentar las habilidades de la escritura en edades tempranas, mediante redacciones creativas o haciendo un diario de las vacaciones de verano en la que una dibujos con escritura.

El tiempo para las matemáticas es de los más importantes durante el verano, ya que son muchos los niños que tienen dificultades con esta asignatura. Los padres deben abordar estas competencias de una forma didáctica, poniéndole problemas cotidianos como ir a comprar el pan solo o con juegos de habilidad matemática en la consola o ‘tablet’. De este modo, el pequeño no se dará cuenta que este tiempo de ocio incluye una buena dosis de aprendizaje.

Fomentar las manualidades en familia
Las vacaciones escolares no tienen que ser equivalentes a pasar horas y horas, con los niños entados en una silla, delante de un escritorio con montañas de hojas didácticas, cuadernillos de verano y libros de lectura. Las manualidades también contribuyen a fomentar aspectos y rutinas que los pequeños llevarán consigo en el día a día de su aula. Las manualidades permiten a los más pequeños aprender a fijar su atención, mejorar la psicomotricidad fija, desarrollar la creatividad y un sinfín de actitudes más.
Además, estas tareas lúdicas realizadas junto a los padres constituyen un tiempo en familia de calidad, para así afrontar con buen humor y muchas ganas los deberes escolares más tradicionales. En los progenitores en los que la creatividad no sea su mejor baza, las variadas actividades propuestas en el programa infantil ‘Art Attack’ son perfectas para disfrutar en familia, aprender técnicas artísticas e inculcar valores a los más pequeños de la casa.

Practicar deportes grupales
El buen tiempo propio de las vacaciones de verano es perfecto para realizar actividades al aire libre, acompañado de otros niños de su edad o de la familia. Una opción para aprovechar los meses de verano es apuntar a los niños a deportes acuáticos como la natación o el piragüismo, pero los deportes tradicionales de equipo también ayudaran a disfrutar del verano e inculcar valores.
Las vacaciones de verano son fundamentalmente un tiempo de ocio, en el que los ratos de diversión deben ser muy superiores a las horas haciendo deberes y tareas escolares. La práctica de deportes ayuda a crear nuevas amistades, relacionarse con niños de su edad y a gastar energía; que de otro modo podría manifestarse en forma de rabietas e inquietud frente al tiempo de estudio.

No desperdiciar el día frente a las pantallas
Las vacaciones de verano dan para hacer todas las cosas que el niño no ha podido hacer durante el curso escolar, al que normalmente se le añaden cursos de idiomas, deportes o actividades artísticas extraescolares. Sin embargo, este tiempo de diversión no debe asociarse a pasar todo el día rotando de la pantalla del ordenador, a la pantalla del televisor, a la pantalla de la consola…
Los padres deben limitar –que no prohibir– el tiempo que pasan los niños frente al televisor, el teléfono móvil, los videojuegos y el ordenador. Para ello, es necesario establecer unos horarios claros para el uso de los diferentes dispositivos y asegurarse de que los tiempos se respetan. De este modo, los niños tendrán tiempo de disfrutar de estos pasatiempos sin comprometer la realización de deberes escolares o realizar otras actividades lúdicas.

Imagen: John-Morgan

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