No sin mi entrenador

El mundo empresarial se han fijado en los métodos utilizados en el deporte para la consecución de éxitos y, por tanto, para la obtención de mayores beneficios. Concretamente, el universo de los negocios ha adaptado la figura del entrenador a su entorno. El coaching, término anglosajón con el que se conoce al método utilizado por algunas empresas para mejorar sus beneficios, está cada vez más presente en la vida tanto laboral como personal de sus trabajadores.

Lippi celebrando la victoria del Mundial del 2006

¿En qué radica la base del éxito? Yo os lo puedo confirmar: en una buena preparación. ¿Y qué mejor manera de entrenarte que con un profesional que se implique y te ayude? Si eres un deportista no hace falta que te diga que sin un entrenador estás perdido, pero ¿y si te dijera que puedes utilizar un entrenador para mejorar en tu vida personal y profesional? Pues bien, el coaching consiste precisamente en esto. Existen varios tipos de coaching –el más conocido es el deportivo–, sin embargo el que me llama más la atención es el coaching ejecutivo. En parte porque a mí me ha tocado vivirlo, y en parte, porque cada vez está más presente en las empresas.

Últimamente en el mundo empresarial se ha puesto de moda este método con el fin de alcanzar determinados objetivos. Al ser un ámbito tan competitivo, los negocios son un buen campo donde aplicar el coaching. En primer lugar, como si de una carrera en busca del récord mundial se tratase, el mundo empresarial está en constante renovación para encontrar fórmulas que generen más beneficios. Por lo que la figura del entrenador es fundamental para la motivación de los empleados de una empresa. Os puedo asegurar que un coach, como se dice en inglés, no sólo puede ayudar a una empresa a superar sus beneficios, sino que incluso puede ser clave para evitar la desaparición de negocios en crisis. Y en segundo lugar, la competitividad generada por el mismo mecanismo del sistema de mercado puede afectar psicológicamente a los trabajadores. En este caso, la ayuda de un entrenador puede ser indispensable para superar los problemas laborales y que éstos no afecten a la vida privada.

Al igual que en muchos deportes, el trabajo diario en equipo significa un gran esfuerzo. Por este motivo la colaboración de un profesional pedagogo, que esté capacitado para dirigir todas las fuerzas de un grupo hacia una misma dirección, supone una gran tranquilidad para los miembros que lo componen. Siempre es alentador que alguien escuche tus problemas y más en un mundo en que solemos integrar e, incluso, confundir nuestra vida laborar a nuestra vida privada. El hecho de ponerse en manos de un buen entrenador es un seguro de éxito. Y en definitiva, de la misma manera que un equipo de fútbol no puede ser gestionado únicamente por directivos, las empresas también necesitan un guía que las conduzcan hacia la meta.

Foto: jlmaral en Flickr

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