Moldear plastilina, ¿por qué es importante?

El ejercicio de moldear plastilina estimula el tacto, la creatividad y la destreza natural, entre tantos otros beneficios.

Moldear plastilina ¿Por qué es importante?

Tanto en las casas, como en los jardines de infantes, o incluso en la escuela, la actividad de moldear plastilina es muy común y frecuente. ¿Esto es así porque es una forma de pasar el tiempo y entretener a los niños? No, nada de eso.

Moldear plastilina tiene componentes educativos y cumple una función muy importante en el desarrollo y aprendizaje de los chicos.

La plastilina tiene realmente características muy importantes, por empezar porque sin dudas es un juguete que a los niños les fascina, y al contar también con elementos pedagógicos, transforma el juego y la diversión en algo mucho más que eso.


Moldear la plastilina es una actividad didáctica que los chicos pueden comenzar a experimentar desde muy niños.

Aquellos que no superen los 4 años, comenzarán por apretar y estirar la masa, sin embargo, a medida que vayan creciendo comenzarán a intentar crear diferentes formas.

Lo primero y fundamental es que cuando el chico se inicie en esta actividad, los padres o el docente estén presentes para ayudarle y, por qué no, divertirse con él.

Como decíamos, moldear plastilina además de un entretenimiento muy divertido, cumple con facetas muy importantes en el desarrollo de los niños. Por ejemplo, el moldear estimula el tacto, la creatividad y la destreza natural.

Además la posibilidad de aprender los colores al utilizar distintas plastilinas de diversos tonos y la posibilidad de que el niño asimile conceptos como grande, pequeño, fino, grueso, etc.

Una parte de la plastilina logra estimular la creatividad, la capacidad de observación y las destrezas manuales. Realizar diferentes formas contribuye notablemente en el desarrollo psicomotor fino.

Por eso, cuando se juega a la plastilina, ya sea en casa, el jardín o la escuela, siempre es conveniente dejar al niño realizar sus propias creaciones, sin embargo, cuando este nos pida ayuda para realizar algún objeto en especial, podremos hacerlo sin problemas.

Por lo divertido y la aceptación que los chicos tienen a moldear con plastilina, podemos repetir varias veces el ejercicio. Lo bueno para esos casos es que vayamos dividiendo en partes los objetivos, para realizar actividades que les permitan a los más niños lograr el desarrollo que propone la actividad. De tal modo, puede ser conveniente dividir las actividades según los siguientes objetivos:

Aprender a manejar el material: Todo tipo de actividades y creación de formas básicas que le permitan al niño familiarizarse con el material.

Manejo de colores: Trabajar con masas de diversos colores para que el niño comience a conocerlos y distinguirlos.

Texturas: Trabajar con masas de diferentes texturas: blandas, duras, pegajosas, etc.

Volumen: Trabajar sobre diferentes objetos con cantidades de materiales diversas, que permitan creaciones de mayor y menor volumen.

Foto: Plastilina por Dumbledad en Flickr

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