Los traumas y el aprendizaje emocional

Si un aniño sufre una situación traumática puede convertir este trauma en un recuerdo constante en su interior, esto puede evidenciarse en las tareas comunes de aprendizaje, no sólo a nivel educativo, sino también en el normal proceso formativo y en la interacción natural con su entorno. La primera anormalidad es el hecho de las limitaciones causadas por los traumas, aquellas referencias o situaciones que recuerden el trauma van a ser naturalmente detestadas por el niño, y ante la sola posibilidad de existir una nueva referencia al recuerdo, el niño simplemente evitará la mayor cantidad de situaciones que lo hagan correr ese riesgo.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por circunstancias poco agradables, muchas veces un incidente puede haber resultado hiriente, especialmente si ha sido en el campo afectivo. Una discusión fuerte, un momento emocional con algún familiar o un hecho de violencia puede significar un punto decisivo para la capacidad de aprendizaje de las personas.

En términos sicológicos se le conoce como Condicionamiento al temor, en referencia  al proceso en que algo que no es para nada amenazante, se convierte en un objeto o situación temida por el simple hecho de asociación. Los especialistas señalan que este proceso de asociación entre situaciones parecidas puede duran años e incluso toda la vida, afectando las relaciones humanas a un nivel que podría llegar a ser preocupante e inclusive interviniendo el proceso de aprendizaje.

El especialista Dennis Charney indica que cuando esos temores son provocados por la zona del cerebro que aprende, retiene y actúa sobre una respuesta de temor, una especie de asalto emocional crea un estancamiento en el normal proceso cognitivo, por lo que la capacidad de aprendizaje también se ve mermada en un porcentaje considerable alto.

Foto: La Verdad



Son el tálamo, la amígdala y el lóbulo prefrontal los puntos del cerebro afectados en este proceso, mejor dicho, el recorrido que el ataque de nervios hace para llegar a afectar el cerebro.

Según Charney, cuando un sujeto aprende a temerle a algo mediante el condicionamiento al temor, el temor mismo tiende a desaparecer con el tiempo, pero de manera muy lenta, por lo que puede desaparecer por completo cuando ya la etapa de aprendizaje no resulta tan productiva como en una edad determinada.

En este proceso cerebral aparece otro fenómeno detallado como Trastornos por Estrés Postraumáticos (TEP), que son los recuerdos del trauma que florecen en momentos inesperados y en situación menos pensadas. Según el psiquiatra infantil especializado en TEP infantiles, Spencer Eth, los trastornos que alteran y dañan el normal proceso de aprendizaje pueden ser evitados con un adecuado acondicionamiento cognitivo.

Si un aniño sufre una situación traumática puede convertir este trauma en un recuerdo constante en su interior, esto puede evidenciarse en las tareas comunes de aprendizaje, no sólo a nivel educativo, sino también en el normal proceso formativo y en la interacción natural con su entorno. La primera anormalidad es el hecho de las limitaciones causadas por los traumas, aquellas referencias o situaciones que recuerden el trauma van a ser naturalmente detestadas por el niño, y ante la sola posibilidad de existir una nueva referencia al recuerdo, el niño simplemente evitará la mayor cantidad de situaciones que lo hagan correr ese riesgo.

Ante la inconciente disminución de riesgos, lo que el niño va a crear es un mundo mucho más limitado en opciones y acciones, va a tener menos ganas de realizar ciertas actividades comunes para su edad, actividades recreativas, de aprendizaje o sencillamente de interacción con otros niños de su edad.

Foto: Foro El Salvador

Otro riesgo es la poca voluntad de aprendizaje que se encuentra con niños que tienen algún tipo de trauma, pues su estado emocional, al no ser el más propicio, va a tender a la soledad y la pasividad antes que a la interacción y la motivación por aprender y conocer nuevas cosas.

Algunos especialistas relacionan estas características con el estado de depresión en el que se pierde el interés nato por realizar cosas e incluso por vivir el día a día con una alegría y energía características en los niños.

En los adultos estas experiencias traumáticas pueden ser también relevantes en el área del aprendizaje, quizá no en la misma proporción que en los niños, pero sí en la potenciación de las capacidades para la captación eficiente de información nueva y en la elaboración de conocimiento basado en la reflexión.

Ante estos problemas, una respuesta surge prioritaria para intentar una solución al nivel del aprendizaje y por tanto, a todas las capacidades cognitivas afectadas por los traumas.

Está comprendido que el aprendizaje en un proceso que conlleva factores variados que complementan y maximizan la adecuada asimilación de nuevos conocimientos, entre estos se puede precisar dos factores generales, el interno (aquel que conlleva todo el lado emocional y cognitivo del que aprende) y el externo (influencia, ambiente, contexto, motivación, etc). Entre estos dos factores, el externo resulta en la actualidad el más interesado en ser estudiado y mejorado por los especialistas.

La posibilidad de mejorar el aprendizaje, ya sea en tiempo como en capacidad, mediante la asimilación más efectiva, tiene que ver en gran medida con la predisposición del niño hacia el acto de aprender y la forma como se espera enseñar lo nuevo. Aquí la atención y el interés del niño cobra una importancia vital, pues depende en gran medida de estos dos elementos la capacidad de comprensión y de absorción de lo enseñado.

Foto: Universidad de Piura

Tras la aparición de traumas los dos factores, tanto la motivación como la atención, se ven perjudicados, pues el condicionamiento al temor y la pérdida del interés por las novedades impiden que el niño centre su atención en un nuevo conocimiento y por tanto, al aprendizaje.

Entonces, es preciso reiniciar el proceso de aprendizaje de un manera distinta para eliminar ese temor condicionado, alcanzar mediante otro camino la rehabilitación emocional del niño. Esto se logra mediante el aprendizaje emocional.

El aprendizaje emocional es entendido como aquel proceso mediante el cual el individuo llega a conocer y reconocer las características de su ser interno y por tanto, llega a tener la capacidad de poder manejarlo.

Mediante el aprendizaje emocional lo que se busca es aprender a dominar las emociones y por ende, dominar la reacción ante situaciones eventuales.

El aprendizaje emocional propicia una mejora en las reacciones y en la toma de decisiones, por tanto determina una posible rehabilitación de los hechos traumáticos.

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