Los egresados pasan por 14 empleos distintos antes de los 38 años

El desarrollo de la carrera profesional es uno de los mayores problemas que tienen actualmente los egresados universitarios, quienes desarrollan 14 empleos antes de cumplir los 38 años. Con todo, la mayoría de universidades aún no han desarrollado programas de orientación.

New Job text with young woman in her home office

Las universidades han sido los centros en los cuales los jóvenes se preparaban para encontrar un empleo tras la graduación, unos años en los que se adquirían los conocimientos necesarios para acceder al mercado laboral. No obstante, las últimas generaciones de estudiantes ven su aproximación a la graduación con preocupación debido a la alta competitividad entre los titulados universitarios e, incluso, cuestionando la relevancia o felicidad de su futuro empleo.

Las instituciones educativas no atienden las necesidades de los alumnos, quienes necesitan herramientas para para encontrar una profesión que les apasione, com el que puedan sentirse satisfechos; tampoco saben qué conocimientos necesitan para acceder a la profesión deseada antes de incorporarse al mercado laboral. Por esto, los jóvenes pueden pasar hasta por 14 trabajos distintos antes de cumplir los 38 años antes de encontrar la profesión que despierta su vocación, un empleo en el que se sienten útiles, felices y realizados día a día.

Es importante encontrar un puesto de trabajo en el que uno se sienta satisfecho con lo que hace, incluso pensar que se está aportando algo a la sociedad. Este pensamiento propio de los nuevos estudiantes universitarios hace que las instituciones académicas deban cambiar su enfoque para que los estudiantes encuentren el asesoramiento que necesitan antes de empezar su carrera profesional.

La vocación, aún sin aparecer después de graduarse

Un estudiante universitario medio desarrolla 14 puestos de trabajo distintos antes de cumplir los 38 años, según destaca el estudio ‘The Economic Value of Liberal Education’ publicado en 2016 y desarrollado por varios organismos educativos norteamericanos. El informe arrojó cifras sobre la cantidad de empleos que desempeñan los jóvenes con el objetivo de encontrarse a sí mismos y dar con una profesión que sea su vocación.

Es habitual que los estudiantes asuman su paso por la universidad como un trámite para encontrar un puesto de trabajo en el mercado laboral, un principio que también comparten las instituciones educativas para formar a sus graduados. No obstante, se trata de un sistema que no favorece la toma de decisiones reflexionadas sobre los siguientes pasos que darán los graduados en su carrera profesional una vez abandonen la universidad.

La escasez de recursos propios para incorporarse a un mercado laboral colmado de posibilidades que son desconocidas se refleja en sus crisis de identidad al acceder a los primeros puestos de trabajo tras la universidad; aceptando empleos que no les satisfacen y de los que desconectan. Por ello, los egresados universitarios jóvenes tienen tendencia a abandonar los empleos y a acumular más de 14 puestos antes de cumplir los 38 años.
Esto se debe a que los jóvenes de hoy buscan desempeñar tareas que les proporcionen un mayor significado, buscando un empleo en el que sientan que están contribuyendo a algo mayor. Con todo, las universidades aún no han sabido reaccionar a estas nuevas demandas de los estudiantes, algo que contribuye a su crisis de identidad y a la deriva de un empleo a otro; llegando a los 14 puestos antes de los 38 años.

Las universidades y el diseño de la carrera

Los nuevos graduados deben desarrollar sus habilidades creativas para poder hacer frente a los desafíos propios de los nuevos empleos, siendo felices con estos puestos. La dinámica de trabajo actual está cambiando debido al avance de las nuevas tecnologías, creando nuevos retos que deberán superar los profesionales en los puestos existentes y en las nuevas oportunidades laborales que aún no han sido creadas.

Las universidades deben ser partícipes de este cambio y cumplir con las exigencias de las nuevas generaciones de estudiantes, que serán los futuros profesionales que deberán capear todos estos avances tecnológicos y de modelos de trabajo. Sobre este punto, un estudio de Tim Clydesdale, profesor de sociología de The College of New Jersey mostró que aquellos centros que incorporaron iniciativas en este sentido aumentaron sus tasas de graduación.

Así pues, las carreras de grado de seis años de duración en la que sus alumnos accedieron a programas de exploración de objetivos mejoraron sus tasas de graduación. Ante esta realidad, Clydesdale aboga por que las universidades incorporen medidas que ayuden a los jóvenes a encontrar su vocación para que la incorporación en el mercado laboral sea menos traumática y que su primera trayectoria profesional no sirva para encontrarla.

Un ejemplo de institución académica que ya está adoptando medidas para ajustarse a la realidad actual del alumnado universitario es la Universidad de Stanford. Esta universidad de renombre cuenta con un curso llamado ‘Diseño de la Vida’, que presenta un enfoque innovador para ayudar a los estudiantes a construir un camino que apunte hacia la felicidad en el trabajo cuando se gradúen.

Imagen: © Melpomene

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