Las nuevas reformas en educación dificultan el acceso a la Universidad

La nueva reforma de la ley orgánica de Educación (LOE), impulsada por el Ministro de Educación José Ignacio Wert, está encaminada a promocionar entre los estudiantes la matriculación en cursos de Formación Profesional en vez de Bachillerato. Así lo ha defendido el Gobierno esta semana ante Bruselas, aunque todavía no se sabe cómo se concretará este objetivo en la LOE.

Estudiantes de Formación Profesional

Estudiantes de Formación Profesional

El Ejecutivo de Mariano Rajoy pretende que el porcentaje de estudiantes de Formación Profesional (FP) supere al de los alumnos que cursen Bachillerato para 2020. El Gobierno explicó la apuesta de España ante Bruselas, aunque no ahondo en cómo se logrará hacer descender un 14% las matriculaciones en Bachillerato y, al mismo tiempo, promover la matriculación en las plazas de FP. Según el Gobierno, esta medida está destinada a fomentar el empleo entre los jóvenes y a compensar la oferta de titulados universitarios.

En la actualidad, los bachilleres corresponden el 67,9% de los alumnos que prosiguen sus estudios más allá de los obligatorios, frente a un 32,1% que elige la FP. Para lograr el objetivo del Gobierno a tiempo se debería lograr un descenso anual de los estudiantes de Bachillerato de casi dos puntos porcentuales junto con un crecimiento de ocho puntos de los que estudien ciclos formativos de grado medio.

¿Cómo lograrlo? Aunque todavía no se ha hecho público, se apunta a fórmulas que adelantan la separación de los alumnos para dirigir a los “que no hayan cumplido los objetivos” hacia la FP desde el próximo curso 2013-2014. Según el programa nacional de reformas, el Ejecutivo reorganizará secundaria con el fin de “anticipar la especialización educativa”, de igual modo que se revisarán “las condiciones de promoción” en los cursos anteriores al bachillerato.

La ESO de 3 años

El objetivo de aumentar las plazas de FP y descender el número de alumnos que cursen Bachillerato responde a la medida impulsada por el PP de acortar la educación secundaria obligatoria (ESO) a tres curso más un cuarto en cualquiera de las dos modalidades de estudio post-obligatorio. Todo y obtener antes el título de Graduado en ESO, los alumnos deberán proseguir un año más puesto que la escolarización obligatoria en España es, mínima, hasta los 16 años.

El título de la ESO, necesario para seguir con los estudios no obligatorios, puede conseguirse con hasta tres asignaturas pendientes. El Ministro de Educación calificó la situación de “singular” y aprovechó para anunciar que desde su ministerio se endurecerían las condiciones para obtener el certificado. De igual modo, dejó la puerta abierta a “diferenciar” entre los estudiantes que aprueban “todas las asignaturas” al final del ciclo y los que tienen alguna pendiente, aconsejando en este último caso cursar “itinerarios formativos”.

Todo ello supondría recuperar las ambiciones de la LOCE de José María Aznar – y paralizada por el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero – al crear vías que separen a los alumnos en función del rendimiento académico. De este modo, se promocionarían los estudiantes con mejores calificaciones hacia plazas de Bachiller (itinerario habitual para aquellos jóvenes que quieren cursar estudios universitarios) y dejar la FP para los que peores resultados académicos tienen.

Una nueva selectividad

La revisión y transformación a fondo del sistema educativo español que está llevando el Gobierno del PP culmina en un posible cambio en la selectividad. El equipo de Wert quiere endurecer las pruebas de acceso a la universidad que solicitan un gran número de alumnos de Bachillerato. Además, el Ministro de Educación José Ignacio Wert ha criticado que se dedique buena parte del último curso del bachillerato a preparar la prueba de acceso. Todo ello está en consonancia con las críticas del equipo de Wert a la “ineficiencia” que atribuyen al fracaso entre los universitarios españoles.

“Una prueba que permite entrar a más del 90% de los que se presentan no es selectiva”, se quejan los miembros del Ministerio de Educación. Y como los estudiantes hacen bien su trabajo, el Ministerio de Educación ha decidido poner traba tras traba al acceso de los estudiantes españoles a la universidad bien sea con los recortes en sus presupuestos, los despidos de profesorado, el aumento de los requisitos académicos para optar a una beca o el incremento del precio de la matrícula universitaria. Todo ello sin tener demasiado en cuenta que estudiar es un derecho, y no un privilegio, que beneficia a toda la sociedad.

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