La noción de “hecho social” (Durkheim)

El objetivo de Durkheim es demostrar que puede y debe existir una sociología que sea una ciencia objetiva, conforme al modelo de las restantes ciencias, y cuyo objeto sería el hecho social.

Emile Durkheim comparte la paternidad de la sociología moderna con Max Weber y Karl Marx. Sus teorías sobre los hechos sociales revolucionaron los paradigmas vigentes hasta ese entonces, dándole a la ciencia sociológica una mirada más aguda y autónoma. Los teóricos anteriores veían a la sociología no como un ámbito autónomo de investigación, sino a través de acercamientos psicológicos u orgánicos. Pero Durkheim concibió la existencia de fenómenos específicamente sociales, “hechos sociales”, que constituyen unidades de estudio que no pueden ser abordadas con técnicas que no sean las específicamente sociales.
Al igual que los otros sociólogos, a Durkheim lo preocupaba el problema existente en la sociedad, la crisis social que trajo la industrialización. La propuesta del autor se basa en la necesidad de fundamentar las concepciones teóricas que en un sustento empírico, analizando y comparando los datos observados en la realidad como paso previo a las generalidades abstractas.
En su libro Las reglas del método sociológico (1895), Durkheim sostiene una singular concepción de la sociedad como una entidad superior con capacidad de imponerse sobre las acciones y los pensamientos de los hombres individuales, por eso, hay que separar el pensamiento sociológico del psicológico. Ya que si lo esencial de los fenómenos psíquicos no tiene origen en la construcción orgánica de las personas, es lícito pensar entonces que lo esencial de los fenómenos sociales no puede derivarse de ninguna construcción psíquica individual.

durkheim

Foto: deathreference.com

La sociedad, para Durkheim, sólo es posible si los individuos y las cosas que la componen se encuentran repartidos entre diferentes grupos clasificados unos en relación a otros.
Los hechos sociales son el objeto de estudio específico de la sociología, ya que tienen como cualidad principal la capacidad de imponerse a los hombres más allá de lo que éstos piensen. Los hechos sociales refieren a todo lo que la colectividad ha instruido como esencial a ella misma; es todo modo de hacer, que puede ejercer una coerción exterior sobre el individuo o también que es general en todo el ámbito de una sociedad dada y que tienen existencia propia, independientemente de sus manifestaciones individuales.
Los hechos sociales poseen su caracterízación. No todo fenómeno social es un hecho social, para serlo deben ser exteriores a los individuos, coercionarlos indistintamente, estar generalizados al interior de la sociedad y existir con independencia de las manifestaciones individuales.



Aclaremos estos puntos:
-Exterioridad: la sociedad es un dato exterior a los hombres singulares que viven en sociedad. “Exterior” significa “preexistente”: la sociedad es un todo que incluye normas, valores, usos, costumbres, miles de objetos culturales forjados en un pasado que los individuos no vivieron. La exterioridad de los hechos sociales hacer referencia a la victoria del pasado sobre el presente de una sociedad, que expresa una continuidad que en nada depende de la expiración de los individuos.
-Coerción: se trata de la presión que la sociedad ejerce sobre los hombres, tan interiorizada que puede no sentirse. Pueden encarnarse como encauzar, reprimir, contener, sujetar, refrenar, sea cual sea la figura que adquiera se reserva su carácter universal o colectivo.
-Generalidad e independencia: el hecho social está presente en todos o casi todos los miembros de una sociedad, lo que es consecuencia de su carácter colectivo. Son como “moldes” de pensamiento y acción que existen más allá, independientemente de que los actos y pensamientos en la realidad se desarrollen conforme, parecidos o contrarios a ellos.
El ejemplo clásico es el momento del aplauso luego de una representación teatral: cada espectador presente sabe cuándo empezar a aplaudir (y en qué caso debe hacerlo, y las consecuencias de no hacerlo) sin necesidad de preguntar a los demás, de manera que el fenómeno se produce con notoria sincronicidad a partir de la uniformidad de cientos de fuentes particulares previamente adquiridas sobre ese hecho social. Desde este punto de vista, todas las facetas mayores de un grupo humano, como su lengua, su religión, su moral y sus costumbres, son hechos sociales.
Podríamos nombrar muchos ejemplos más, pero la conclusión será siempre la misma: todo rol que desempeñamos en nuestra relación con los demás seres humanos están comprendidos dentro de un hecho social.

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Foto: igooh.com

Los hechos sociales de extendida existencia en el tiempo se convierten en maneras de hacer “fijas”. Pero existe otra clase de hechos sociales que no presentan tal carácter: Las corrientes sociales. Estas son inestables, de corta existencia. No se originan en ninguna conciencia en particular, sino que tienen un origen grupal, expresan algo de la conciencia colectiva. Es en determinado lugar y sólo en esos momentos de reunión multitudinaria donde los participantes experimentan una serie de sensaciones que no tienen cabida habitualmente en la cotidianeidad. Tienen la misma objetividad y el mismo ascendiente sobre el individuo.
Las corrientes de opinión son fenómenos que existen con desigual intensidad según las épocas y los países (matrimonios, suicidios, natalidad, etc.) Tampoco se originan en ninguna conciencia en particular; aunque las circunstancias individuales puedan tener cierta influencia en su producción, se neutralizan mutuamente, lo que expresa un cierto estado de alma colectiva.
Para Durkheim lo social sólo puede explicarse por lo social. La causa de los hechos sociales y las funciones que cumplen hay que buscarlas en las necesidades de la sociedad. Los hechos sociales deben ser tratados como si fueran cosas, pues son objetos de estudio. La sociología debía ser una ciencia que produjera conocimiento a partir del análisis de “observables”. Por eso, los hechos sociales deben ser tratados como cosas, ya que “cosa” es todo lo que se da, se ofrece, más bien, se impone a la observación. Tratarlos como cosas es tratarlos en calidad de data que constituye el punto de partida de la ciencia. Los fenómenos sociales presentan ese carácter. Sabemos que la sociedad se manifiesta en actos observables para el sociólogo, y estos permiten a sus participantes adquirir nítida conciencia de la sociedad que los ha formado y a la cual pertenecen.

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