La importancia del descanso en la etapa universitaria

Los estudiantes universitarios tienen problemas para tener una buena rutina de sueño debido a la exigencia académica, una desenfadada vida social nocturna y nuevos hábitos. Sin embargo, la falta de sueño tiene efectos negativos desde la primera mañana que conllevan mayores dificultades para el aprendizaje, conflictividad en la vida personal y mayor facilidad para enfermar.

Los estudiantes universitarios suelen tener problemas para conciliar el sueño y descansar las horas necesarias. Esto se debe a que los alumnos deben afrontar nuevos horarios, las exigencias académicas aumentan y se producen cambios sociales (vivir en residencias estudiantiles, cambio en el entorno familiar, ingesta de alcohol y café, etc.) que pueden interferir con los ritmos normales de sueño. Dormir bien se convierte en algo secundario, pero se trata de una necesidad fisiológica y que puede acarrear consecuencias negativas si no es bien atendida.

La falta de horas de sueño tiene un impacto negativo sobre las calificaciones académicas, ya que los estudiantes tienen una menor capacidad de concentración durante las lecciones y en las horas de estudio en casa, lo cual genera que sean muy poco productivas y deba emplearse más tiempo del necesario en hacer las tareas. A su vez, en aquellos estudiantes cuyas titulaciones requieren de una gran capacidad creativa tienen problemas para encontrar la inspiración. Esto se debe a que el déficit de horas de sueño reduce la capacidad creativa.

Asimismo, no descansar lo suficiente impide que se pueda retener nueva información, ya que el cerebro necesita las horas de sueño para almacenar los conocimientos estudiados en clase. Esto provoca que el alumno deba dedicar más horas a estudiar, en detrimento de las de sueño. Este círculo vicioso se repite habitualmente en períodos de exámenes o cuando se acumulan las fechas de entrega de trabajos, pudiendo confundir otro de los efectos de la falta de sueño con el nerviosismo de esta época: una menor capacidad para manejar el estrés.

Las personas que duermen menos de lo que debieran, usualmente se pasan el día bostezando, como si estuvieran aburridos de las lecciones, pero en realidad se trata de cansancio y somnolencia diurna por no haber descansado lo debido. En algunas personas, esta sensación de malestar se puede traducir en irritabilidad y mal humor; que a su vez puede tener efectos negativos en la relación con otros compañeros, familia, amigos o pareja; ya de por si afectados por la exigencia que implica estudiar en la universidad.

Hemos visto que dejar dormir para estudiar es contraproducente y también tiene efectos negativos en la vida social, pero también se incluyen efectos adversos en la salud de los individuos que no disponen de una buena rutina de sueño. Entre las consecuencias de dormir poco se encuentra el dolor de cabeza y la hipersensibilidad. Asimismo, en los casos más severos el organismo tiene una menor capacidad para defenderse de enfermedades y se puede llegar a desarrollar depresión.

Imagen: cjdjkobe

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